La investigación por el homicidio de Érika Álvarez, la joven asesinada en la zona de Manantial Sur, sumó en las últimas horas nuevos avances a partir de una serie de medidas judiciales concretadas por la Policía de Tucumán. Los procedimientos permitieron el secuestro de diversos elementos que fueron incorporados a la causa y que serán analizados en el marco de la pesquisa en curso.
Según se informó oficialmente, los operativos estuvieron a cargo de personal de la División Homicidios, con intervención de otras áreas especializadas, y se desarrollaron como parte de las diligencias ordenadas por la Justicia para esclarecer el hecho. En esta oportunidad, las tareas derivaron en el secuestro de veinte escopetas disuasivas no letales, siete paquetes de bolsas grandes de residuo, un sistema fílmico tipo DVR, además de una caja de seguridad con llave, todos considerados de interés para la investigación.
La causa tiene como principal imputado a un hombre conocido con el alias de “El militar”, quien se encuentra detenido. En el marco de las actuaciones judiciales, ya se habían realizado numerosos allanamientos en propiedades vinculadas a esta persona, donde se procedió al secuestro de distintos objetos que podrían aportar información relevante para el esclarecimiento del homicidio. Las autoridades señalaron que cada uno de los elementos incautados será sometido a peritajes específicos, con el objetivo de determinar su posible vinculación con el hecho investigado.
El procedimiento más reciente se llevó a cabo en un inmueble ubicado en calle San Martín al 300, en la localidad de El Manantial, departamento Lules. La medida judicial se desarrolló de manera conjunta entre efectivos de la División Homicidios y la División Sustracción de Automotores, ambas dependientes de la Dirección General de Investigaciones Criminales y Delitos Complejos. La articulación entre las distintas áreas busca optimizar el abordaje de la causa y avanzar en la reconstrucción de los hechos.
Desde la fuerza policial indicaron que los allanamientos forman parte de una línea investigativa que se mantiene activa desde el inicio de la causa. El análisis de los dispositivos tecnológicos secuestrados, como el sistema DVR, permitirá establecer si existen registros fílmicos que aporten datos sobre movimientos, horarios u otras circunstancias relevantes. En paralelo, los restantes elementos incautados serán evaluados conforme a los protocolos judiciales vigentes.
El homicidio de Érika Álvarez generó una amplia repercusión y motivó un despliegue sostenido de recursos investigativos. En ese contexto, las autoridades remarcaron que las actuaciones continúan bajo estricta reserva, a fin de no entorpecer el avance de la causa ni comprometer futuras medidas judiciales. La investigación se encuentra en etapa de recolección y análisis de pruebas, con el objetivo de reunir todos los elementos necesarios para el proceso judicial correspondiente.
Finalmente, se informó que no se descartan nuevas medidas en las próximas horas o días, en función de los resultados que arrojen los peritajes y del análisis integral del material secuestrado. La causa sigue en manos de la Justicia, que evaluará cada uno de los elementos incorporados al expediente para determinar su relevancia en el esclarecimiento del crimen.




