Un reciente estudio internacional reveló la existencia de dos vacíos ocultos en la Pirámide de Micerinos, ubicada en el complejo arqueológico de Giza, Egipto. Este descubrimiento, obtenido mediante tecnología de escaneo no invasivo, ha despertado un renovado interés por uno de los monumentos más emblemáticos del Antiguo Egipto y su posible entrada secreta aún no documentada.
El equipo de investigadores, integrado por especialistas de la Universidad de El Cairo y la Universidad Técnica de Múnich, empleó una combinación de radar, ultrasonido y tomografía eléctrica de resistividad (ERT). Estos métodos permitieron explorar el interior de la estructura sin afectar los bloques originales de granito, una técnica fundamental para preservar el patrimonio histórico sin intervenirlo físicamente.
De acuerdo con el profesor Christian Grosse, experto en ensayos no destructivos de la Universidad Técnica de Múnich, el hallazgo representa “un avance importante en Giza”. Grosse explicó al diario británico Daily Mail que la metodología desarrollada “permite conclusiones precisas sobre la naturaleza interna de la pirámide”. Según el investigador, los resultados hacen “muy plausible la hipótesis de otra entrada”, lo que acercaría a los científicos a una posible confirmación de esta teoría.
Vacíos descubiertos y su localización
Los vacíos detectados se encuentran en la fachada oriental de la Pirámide de Micerinos, orientada hacia el río Nilo. Uno de ellos está a 1,4 metros de profundidad y mide 1 metro de alto por 1,5 de ancho, mientras que el segundo se localiza a 1,13 metros y presenta dimensiones de 0,9 metros por 0,7 metros.
Ambos espacios se hallan detrás de una zona rectangular de 4 metros de alto por 6 de ancho, situada cerca del suelo. Los científicos observaron que los bloques de granito en esa área tienen una superficie inusualmente lisa, similar a la de la entrada principal ubicada en el lado norte, lo que refuerza la hipótesis de que pudo existir una segunda entrada en el pasado.
Aunque las características estructurales respaldan la posibilidad de un acceso olvidado, su propósito y alcance exactos aún no están determinados. Los especialistas sostienen que se trata de una evidencia inicial que requiere análisis complementarios y la participación de egiptólogos para una interpretación definitiva.
Precaución en la interpretación de los resultados
Los investigadores señalaron que las limitaciones técnicas de los métodos empleados restringen la profundidad de exploración, lo que impide conocer con certeza la extensión completa de las anomalías detectadas. Por esa razón, instan a la comunidad científica a mantener cautela antes de formular conclusiones concluyentes sobre la función de los espacios descubiertos.
El equipo enfatizó que los resultados constituyen “un primer paso hacia la comprensión de nuevas estructuras internas” en la pirámide y podrían aportar información valiosa sobre los métodos de construcción empleados hace más de 4.500 años.
Contexto histórico y relevancia cultural
Construida alrededor del año 2510 a.C., la Pirámide de Micerinos es la más pequeña de las tres principales que conforman el complejo de Giza, junto a las de Keops y Kefrén. Erigida como tumba del faraón Menkaure de la IV Dinastía, cuenta con una altura de 61 metros y una base de 108,5 metros. Su sarcófago original se perdió en el mar en 1838, cuando el barco que lo transportaba desde Malta hacia Londres naufragó.
El complejo de Giza, donde también se encuentra la Gran Esfinge, sigue siendo objeto de estudio por sus enigmas constructivos, su alineación astronómica y las cámaras internas aún no exploradas. En paralelo, el Valle de los Reyes y otras necrópolis egipcias continúan aportando información sobre las creencias funerarias y la organización social del Antiguo Egipto.
Hoy en día, la Pirámide de Micerinos permanece abierta al público, y miles de turistas recorren sus pasadizos y cámaras funerarias cada año. No obstante, la posible existencia de una entrada oriental inédita abre la posibilidad de que aún existan cámaras o pasajes por descubrir, lo que fortalecería el atractivo arqueológico y turístico del sitio.
El Daily Mail destacó que este tipo de investigaciones refuerza el interés mundial por los misterios de las pirámides y contribuye a la preservación del legado histórico de Egipto mediante el uso de tecnologías no invasivas.




