El presidente del Colegio de Arquitectos de Tucumán advirtió en Tucumán con Todo, emitido por Radio 21 AM 1120 y América Tucumán, que la capital necesita una reforma del Código de Planeamiento Urbano con diagnóstico real, metas claras y participación ciudadana. También vinculó las últimas inundaciones con la falta de ordenamiento territorial.
El presidente del Colegio de Arquitectos de Tucumán, Jorge Rodríguez Vaquero, sostuvo que la ciudad y la provincia arrastran una deuda estructural en materia de planificación y reclamó avanzar con una política de Estado que ordene el uso del suelo y trascienda los cambios de gestión. En una entrevista emitida en Tucumán con Todo, por Radio 21 AM 1120 y América Tucumán, planteó que las últimas inundaciones dejaron al descubierto una “falla muy grave” en la organización del territorio.
Rodríguez Vaquero señaló que Tucumán todavía necesita una ley de ordenamiento territorial que permita sistematizar el crecimiento urbano, planificar inversiones y evitar que cada temporal vuelva a mostrar las mismas debilidades. Según expresó, el problema no puede seguir dependiendo de respuestas aisladas de cada administración, sino de una estrategia sostenida en el tiempo, con criterios técnicos y continuidad institucional.
En ese marco, valoró que el municipio haya impulsado la actualización del Código de Planeamiento Urbano de San Miguel de Tucumán, pero cuestionó que hasta ahora no se haya expuesto públicamente un plan de trabajo claro, con objetivos intermedios, diagnóstico profundo y canales reales de participación. Su planteo se da mientras el Concejo Deliberante avanza con una comisión especial y un esquema de audiencias públicas para debatir la reforma de una norma cuya última gran modificación data de 1998.
Uno de los puntos más críticos de su análisis estuvo puesto en las excepciones urbanísticas. El titular del Colegio advirtió que muchas veces se habilitan mayores densidades o nuevos desarrollos sin que exista infraestructura suficiente para sostenerlos. En ese sentido, remarcó que no se puede permitir más concentración de habitantes donde faltan agua, cloacas, estudios ambientales y previsión sobre el impacto urbano, porque eso termina agravando problemas ya visibles en la capital.
También alertó sobre consecuencias que, a su criterio, ya forman parte de la vida cotidiana de la ciudad, como la isla de calor, la presión sobre los servicios y los riesgos asociados a obras o demoliciones sin el control necesario. Por eso, insistió en que la ciudadanía debe participar más activamente en decisiones que afectan de manera directa a los vecinos, sobre todo cuando se trata de proyectos sensibles o de autorizaciones especiales.
Sobre el final, Rodríguez Vaquero hizo un reclamo puntual a la gestión municipal para que fortalezca el área de Catastro, a la que definió como central para el funcionamiento del sistema. Pidió más recursos humanos, equipamiento tecnológico e infraestructura para agilizar trámites y hacer cumplir correctamente las normas urbanísticas.




