El presidente de Estados Unidos lanzó un mensaje directo a aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas mientras refuerza el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 12.000 efectivos en la región.
Fuerte mensaje de la Casa Blanca y nueva escalada contra el chavismo
El presidente estadounidense Donald Trump volvió a subir la apuesta contra el régimen de Nicolás Maduro con una advertencia que ya se siente en los cielos de la región. A través de su red social Truth, el mandatario lanzó un mensaje directo a “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, anticipando un posible endurecimiento de los ataques sobre Venezuela. “Les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad”, escribió Trump, en un mensaje que rápidamente se volvió viral y encendió las alarmas en las principales rutas aéreas del Caribe.
La advertencia llega en medio de un despliegue militar sin precedentes de Estados Unidos en la zona, que incluye al portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, además de más de una decena de buques, aviones de combate y unos 12.000 efectivos. El objetivo declarado por Washington es golpear a las organizaciones de narcotráfico que, según la Casa Blanca, operan bajo la protección del régimen chavista.
En las últimas horas, distintas plataformas de seguimiento aéreo mostraron cómo los vuelos comerciales empiezan a evitar el espacio aéreo venezolano, trazando desvíos sobre el Caribe para no ingresar al territorio controlado por Maduro, en línea con la advertencia del presidente norteamericano.
La llamada Trump–Maduro que marcó un quiebre
El endurecimiento de la postura de Washington llegó tras una conversación telefónica filtrada entre Trump y Nicolás Maduro, mantenida el fin de semana pasado. Según fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, el presidente le advirtió al líder chavista que Estados Unidos multiplicará las acciones militares si no abandona Caracas en el corto plazo.
En ese contacto también participó el secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, Marco Rubio, figura clave en la estrategia republicana hacia América Latina. Su presencia confirmó un giro: la administración de Trump cerró la puerta a cualquier vía de negociación con el chavismo, incluidas las opciones de contratos petroleros que se habían analizado en otros sectores del gobierno.
Lejos de ofrecer una mesa de diálogo o una transición pactada, Trump ratificó su decisión de ir a fondo contra los carteles de la droga y exigió que, además de Maduro, abandonen Venezuela las principales figuras del régimen, entre ellas Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez.
Con este movimiento, la Casa Blanca deja claro que su objetivo ya no es solo presionar al Palacio de Miraflores, sino reconfigurar el mapa de poder en Caracas, apuntando directamente a la cúpula chavista a la que acusa de integrar una estructura criminal transnacional.
El Cartel de los Soles, bajo la etiqueta de terrorismo
Horas después de la conversación con Maduro, Washington dio otro golpe: la Secretaría de Estado confirmó que el Cartel de los Soles fue incluido en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Esa designación le permite a Estados Unidos:
- Acelerar sanciones y congelar activos en bancos y paraísos fiscales.
- Perseguir judicialmente a cualquier persona o empresa vinculada al cartel, dentro y fuera de su territorio.
- Endurecer acciones políticas, económicas y militares contra funcionarios que sean señalados como parte de la red.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó al grupo como “responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio” y reiteró que Washington considera a Maduro como el líder de la estructura criminal. La dictadura venezolana, por su parte, denunció la medida como una “ridícula patraña” y niega cualquier vínculo con el narcotráfico.
La inclusión del Cartel de los Soles en la lista FTO refuerza el andamiaje legal de Estados Unidos para castigar por narcotráfico y corrupción a altos funcionarios venezolanos, bloquear sus negocios en el exterior y facilitar eventuales operativos militares selectivos bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo.
En este contexto, el combo de advertencia aérea, despliegue militar y ofensiva judicial dibuja un escenario de máxima tensión en el Caribe, donde cualquier movimiento en falso puede escalar en un nuevo capítulo de choque directo entre Washington y Caracas.




