La presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 marcó un hito tanto en lo musical como en lo cultural. El evento se desarrolló en el Levi’s Stadium de Santa Clara, ante más de 75 mil personas en el estadio y una audiencia televisiva estimada en más de 120 millones de espectadores en todo el mundo. El artista puertorriqueño fue el protagonista de uno de los shows más comentados de los últimos años, no solo por su despliegue escénico sino también por el mensaje que acompañó su actuación.
Desde el inicio, el campo de juego se transformó en una escenografía de fuerte impronta caribeña, con referencias visuales y sonoras a Puerto Rico. La puesta en escena incluyó colores tropicales, coreografías multitudinarias y una narrativa centrada en la identidad latina. Durante el show sonaron algunos de los temas más reconocidos de su carrera, entre ellos “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”, canciones que fueron coreadas tanto en el estadio como en redes sociales en tiempo real.
Vestido completamente de blanco y con el apellido Ocasio en la espalda, Benito Antonio Martínez Ocasio reforzó visualmente el vínculo con sus raíces. En uno de los momentos más destacados del espectáculo, el cantante pronunció una frase que rápidamente se viralizó: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. El mensaje fue interpretado en el contexto del clima político que atraviesa actualmente Estados Unidos, particularmente en relación con el debate migratorio.
El show contó además con la participación de figuras invitadas. Lady Gaga apareció sorpresivamente en escena con un vestido azul y realizó una versión en ritmo de merengue de “Die With A Smile”, para luego bailar junto a Bad Bunny en el inicio de “Baile Inolvidable”. Por su parte, Ricky Martin se sumó a la puesta desde una de las sillas blancas que remiten a la estética de su álbum DtMf, generando uno de los momentos más celebrados del descanso.
La elección de Bad Bunny como artista principal del Super Bowl se dio en un contexto particular. Durante los días previos al evento, su participación fue objeto de debate en distintos sectores, especialmente por tratarse de un cantante que interpreta sus canciones íntegramente en español. Esto coincidió con un escenario político marcado por el endurecimiento del discurso contra la inmigración en Estados Unidos, impulsado por el presidente Donald Trump.
Semanas antes, en la ceremonia de los Premios Grammy, Bad Bunny había pronunciado un discurso que volvió a cobrar relevancia tras su presentación en el Super Bowl. Al recibir el galardón por su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, que se convirtió en el primer disco en español en ganar Álbum del Año, el artista afirmó: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”. Aquella declaración fue interpretada como uno de sus posicionamientos públicos más directos sobre la política migratoria federal.
La presencia de Bad Bunny en el Super Bowl, considerado uno de los mayores símbolos de la cultura popular estadounidense, amplificó ese mensaje ante una audiencia global. Mientras algunos sectores cuestionaron la elección de un artista latino para un evento de esa magnitud, en el estadio predominó un clima de celebración. Entre el público, numerosos asistentes destacaron el valor representativo del show para la comunidad latina.
El cantante ya había tenido una participación previa en el Super Bowl de 2020 como invitado junto a Shakira y Jennifer López, pero esta fue la primera vez que encabezó el espectáculo de medio tiempo. Su actuación consolidó su lugar como una de las figuras más influyentes de la música global y reforzó la presencia del español en uno de los escenarios más vistos del planeta.
Aunque en entrevistas previas evitó definiciones partidarias y había anticipado “una fiesta boricua”, la performance terminó adquiriendo una dimensión que trascendió lo artístico. En un país atravesado por tensiones culturales y políticas, el medio tiempo del Super Bowl volvió a demostrar el alcance de la música como espacio de expresión y debate, con Bad Bunny ubicado en el centro de la escena.




