Teherán denunció bombardeos en las inmediaciones de su central nuclear de Bushehr y en instalaciones petroquímicas del suroeste del país. El OIEA informó la muerte de un miembro del personal de seguridad física y aseguró que no se detectó aumento de radiación.
Irán denunció este sábado nuevos ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel contra objetivos sensibles de su territorio, entre ellos las inmediaciones de la planta nuclear de Bushehr y un complejo petroquímico en la provincia de Juzestán. La acusación elevó otra vez la tensión en un conflicto que ya entró en su sexta semana y que sigue sumando episodios de alto riesgo para la región.
De acuerdo con la información difundida por autoridades iraníes y luego recogida por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un proyectil impactó cerca de Bushehr y provocó la muerte de un integrante iraní del área de protección física de la central. También se reportaron daños en un edificio auxiliar por la onda expansiva y la metralla. Sin embargo, el organismo sostuvo que no hubo daños en el reactor en funcionamiento ni aumento en los niveles de radiación.
En paralelo, medios iraníes reportaron bombardeos sobre instalaciones petroquímicas en la zona de Mahshahr, en el sudoeste del país. Reuters señaló que Teherán informó ataques sobre esas instalaciones, mientras que el alcance total de los daños seguía bajo evaluación en medio de versiones cruzadas y sin una confirmación independiente completa sobre el impacto final en ese polo industrial.
La situación en torno a Bushehr reavivó la alarma internacional por la seguridad nuclear. La agencia estatal rusa Rosatom, que participa en la central, evacuó personal adicional del lugar y advirtió que la evolución de los hechos se aproxima a un escenario de máxima gravedad. El OIEA reiteró su preocupación por cualquier ataque en cercanías de instalaciones nucleares, por el riesgo que implican incluso cuando no se registren fugas radiactivas.
En el plano diplomático, el Consejo de Seguridad de la ONU postergó para la próxima semana la votación de una resolución impulsada por Bahréin para proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz. El texto, que contempla el uso de “todos los medios defensivos necesarios”, encontró resistencia de potencias como China, Rusia y Francia, que advirtieron sobre el riesgo de una escalada mayor.
Mientras tanto, en Washington, el Pentágono confirmó la salida inmediata del jefe del Ejército de Estados Unidos, el general Randy George, en otro movimiento de alto impacto en plena guerra con Irán. En su reemplazo quedó de manera interina el general Christopher LaNeve, en medio de un nuevo reordenamiento en la cúpula militar estadounidense.
Desde Europa también crecieron las señales de preocupación. El presidente francés Emmanuel Macron rechazó la idea de reabrir el estrecho de Ormuz por la fuerza y cuestionó las contradicciones del discurso de Donald Trump, al plantear que una salida militar podría agravar todavía más la crisis. “Debemos ser serios”, fue la línea que bajó el mandatario francés al defender una vía diplomática.



