El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se reunió con funcionarios del Gobierno días antes de la misa del 25 de Mayo. El Ejecutivo busca evitar un discurso lapidario; la Iglesia ya anticipó que hablará de la situación social y del avance del odio.
Con el Tedeum por el 25 de Mayo a pocas horas de distancia, la tensión entre el Gobierno nacional y la Iglesia Católica volvió a instalarse en la escena política. En la previa de la ceremonia que se realizará este lunes en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, el Episcopado ya dejó señales sobre el tono de su mensaje: habrá referencias directas a la crisis social, al avance de la intolerancia y al deterioro del tejido comunitario.
Un encuentro para bajar la tensión
El jueves pasado, en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería, se realizó una reunión entre representantes del Gobierno y de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Por el Ejecutivo participaron la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, el canciller Pablo Quirno y el secretario de Culto, Agustín Caulo. Por la Iglesia, lo hicieron el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, el secretario general, monseñor Raúl Pizarro, y el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.
Desde el Gobierno describieron el encuentro como «un espacio de diálogo e intercambio conjunto», aunque el trasfondo político era claro: el Ejecutivo buscaba mitigar el impacto de un discurso que prevé crítico.
La señal de la Iglesia
En los días previos al Tedeum, Colombo había dado señales de lo que se viene. El titular de la CEA advirtió que las parroquias y organizaciones sociales registran un crecimiento sostenido de personas que buscan asistencia en distintos puntos del país. «Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir», graficó el arzobispo mendocino. Y apuntó especialmente a las clases medias empobrecidas: «Los que más la pasan mal son los del medio. Están muy condicionados, y esto es lo que nos aflige».
García Cuerva, por su parte, tiene previsto abordar en su homilía la agenda social y, según anticiparon fuentes del sector, también el clima de intolerancia y descalificación que atraviesa el debate público argentino, un eje que ya había marcado en el Tedeum del año pasado.
El antecedente de 2025
En el Tedeum de 2025, García Cuerva había dado un discurso que resonó con fuerza en la Casa Rosada. En aquella oportunidad, el arzobispo había denunciado que «se está muriendo la fraternidad, la tolerancia y el respeto» y calificó el clima de redes sociales como «terrorismo digital», en una homilía que fue interpretada como una crítica directa al estilo de comunicación del oficialismo. Aquel día, además, el presidente Javier Milei desairó públicamente a la vicepresidenta Victoria Villarruel y al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al no saludarlos a su llegada a la Catedral.
Qué se espera para este lunes
El presidente Milei asistirá al Tedeum junto a sus ministros y secretarios. A diferencia del año pasado, Villarruel no fue invitada al acto. Macri sí estará presente. Desde el Gobierno aclararon que, independientemente del contenido del discurso, no responderán al mensaje del arzobispo. «Nunca se les contesta y seguramente esta vez no sería la excepción. No corresponde y no sirve de nada», señalaron fuentes del entorno presidencial.
La misa comenzará en la mañana del lunes 25 de mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.




