Con subas cercanas al 4% en surtidores, la súper ronda los $1.800 (unos USD 1,25). Las petroleras buscan “suavizar” la volatilidad con ajustes graduales, pero no descartan más aumentos si el Brent se mantiene alto.
Argentina — Martes 11 de marzo de 2026 (00:26; act. 08:02). La escalada del precio internacional del petróleo comenzó a sentirse en las estaciones de servicio del país. En los últimos días, las principales marcas aplicaron incrementos en torno al 4%, en un contexto marcado por la guerra con Irán y la tensión logística en rutas clave del comercio global de crudo.
En ese marco, la nafta premium superó por primera vez los $2.000 por litro, mientras que la nafta súper se ubica en torno a $1.800, un valor equivalente a USD 1,25. El dato reaviva la comparación histórica: durante años, el litro de súper se movió cerca de USD 1 como referencia.
En YPF —la firma con mayor participación del mercado— los ajustes se dieron en dos tramos en pocos días, mientras que el resto de las compañías acompañó la corrección de precios. Desde el sector explican que buscan evitar traslados “de golpe” de la suba del barril para no generar saltos bruscos en el consumo y en la inflación.
El CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que la estrategia apunta a un esquema de correcciones graduales: “La intención es evitar cimbronazos en los precios de los combustibles” y remarcó la aplicación de “micropricing” para revisar valores día a día y “atenuar picos de aumento y bajas”.
Hacia adelante, el escenario sigue atado a dos variables: el tipo de cambio y el precio del barril. Si el crudo se mantiene por encima de determinados umbrales, el mercado no descarta otro ajuste antes de fin de mes. Además, analistas advierten que el incremento de combustibles puede sumar presión al índice de inflación de marzo, un mes que ya tiene estacionalidad por el inicio de clases y el movimiento de Semana Santa.
En paralelo, las proyecciones de organismos especializados estiman que el Brent podría sostenerse en niveles elevados durante las próximas semanas por la reducción de oferta global. Si el precio de la energía continúa alto, también podría impactar en otros rubros: costos logísticos, precios de bienes y, más adelante, tarifas vinculadas al consumo energético.




