El primer ministro de Israel instruyó a su gabinete a iniciar conversaciones “lo antes posible” con Beirut. La iniciativa surge en medio de una nueva escalada militar y de un fuerte desacuerdo sobre el alcance de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
Jerusalén, 9 de abril de 2026. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó a su gabinete comenzar negociaciones directas con Líbano con el objetivo de avanzar en el desarme de Hezbollah y abrir un canal político que pueda derivar en relaciones de paz entre ambos países.
La definición fue comunicada por el propio mandatario, quien sostuvo que la decisión responde a reiterados pedidos de Líbano para abrir una instancia de diálogo directo con Israel. Según planteó, las conversaciones deberán arrancar “sin demora” y tendrán como eje central la desarticulación militar del grupo chiita respaldado por Irán.
El anuncio se produjo en un escenario de máxima tensión regional. Mientras Israel sostiene su ofensiva contra posiciones de Hezbollah en territorio libanés, desde Beirut y Teherán cuestionan que no existan condiciones reales para una negociación si continúan los bombardeos.
En ese contexto, el presidente libanés Joseph Aoun planteó que la salida pasa primero por alcanzar un alto el fuego entre Israel y Líbano, y recién después avanzar hacia una negociación directa. Hasta el momento del anuncio israelí, no había una respuesta oficial inmediata del gobierno libanés a la propuesta lanzada por Netanyahu.
Desde Irán, el presidente Masoud Pezeshkian endureció el tono y advirtió que los ataques israelíes sobre Líbano vacían de sentido cualquier instancia de diálogo, al considerar que violan el cese del fuego que Teherán interpreta como parte del entendimiento alcanzado con Washington.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto sigue siendo, precisamente, qué territorios y actores quedaron incluidos dentro de la tregua entre Estados Unidos e Irán. Desde Washington, el vicepresidente JD Vance aseguró que Estados Unidos no acordó que Líbano formara parte de ese cese del fuego, mientras que Irán y otros actores involucrados en la mediación sostienen la posición contraria.
La decisión de Netanyahu llega además después de una de las jornadas más violentas en Líbano desde el reinicio del frente con Hezbollah. La ofensiva israelí de las últimas horas dejó cientos de muertos y heridos, volvió a elevar la presión internacional y profundizó el temor a que cualquier intento diplomático quede rápidamente desbordado por la escalada militar.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó que mantendrá el despliegue militar en torno a Irán hasta que, según dijo, exista un acuerdo efectivo y cumplido.




