Dos trenes que cubrían rutas entre Málaga, Madrid y Huelva descarrilaron en Córdoba; 53 personas viajaban en los vagones que cayeron por un terraplén de cuatro metros.
Un descarrilamiento “tremendamente extraño” en plena recta
El accidente ferroviario de Adamuz, en la provincia de Córdoba (España), se convirtió en una de las peores tragedias ferroviarias de las últimas décadas. El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad dejó 39 víctimas mortales y 73 heridos, de los cuales 24 permanecen en estado grave y cuatro son menores de edad.
Todo ocurrió alrededor de las 19.30 del domingo, cuando un tren Iryo de larga distancia, que viajaba de Málaga a Madrid, descarriló en una recta con cambio de vía a la altura de Adamuz. Varios de sus vagones volcaron e invadieron la vía contraria. Minutos después, un tren Alvia que había salido desde Madrid rumbo a Huelva circulaba por esa misma vía e inició una frenada de emergencia, pero no pudo evitar el impacto con los coches ya desplazados del Iryo.
Según detalló el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, “la peor parte se la llevaron las dos primeras unidades del Alvia, donde viajaban 53 personas”. Esos vagones cayeron por un terraplén de cuatro metros, quedaron retorcidos al costado de la vía y concentraron la mayor cantidad de fallecidos y heridos de gravedad. Equipos de rescate trabajan desde entonces para extraer cuerpos y sobrevivientes en una zona de difícil acceso.
Las primeras llamadas al servicio de emergencias se registraron a las 19.50, alertando sobre un tren fuera de la vía y viajeros atrapados entre hierros, maletas y cristales. El Iryo 6189 circulaba con 317 pasajeros, mientras que el Alvia transportaba cerca de un centenar de personas. En el momento de la colisión, este último tren viajaba a 200 kilómetros por hora en un tramo habilitado para alta velocidad.
Investigación abierta y muchas preguntas sin respuesta
Lo ocurrido en Adamuz fue calificado por el propio ministro Puente como un episodio “tremendamente extraño”, ya que el siniestro se produjo en una recta, sobre una vía renovada recientemente y con un tren prácticamente nuevo. De hecho, el funcionario se preguntó públicamente “cómo es posible que, en una recta y con un tren nuevo, se produzca un accidente de estas características”, frase que se viralizó en redes sociales.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) asumió la investigación técnica del caso. Este organismo, que actúa con independencia del gobierno, analiza el estado de la vía, los desvíos, las agujas, las comunicaciones, la señalización y los registros de los trenes, además de tomar declaración a maquinistas, personal de seguridad y testigos del siniestro. La CIAF ya venía estudiando otros incidentes ferroviarios y ahora pone el foco en este doble descarrilamiento de alta velocidad.
Mientras tanto, se habilitaron teléfonos gratuitos para familiares y allegados de las víctimas y pasajeros, tanto desde la operadora de infraestructura como desde las empresas ferroviarias implicadas. Además, se dispusieron puntos de información y asistencia psicológica en Madrid, Córdoba, Huelva y Sevilla para acompañar a los afectados.
Adamuz movilizada: hospitales, vecinos y un operativo sin precedentes
Pasada la medianoche, todos los heridos habían sido derivados a seis centros hospitalarios de la región. El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba activó su plan de catástrofes externas, reforzó guardias, habilitó circuitos diferenciados para adultos e infancia en Urgencias, y reprogramó la actividad habitual para priorizar a las víctimas del accidente.
En Adamuz se montó un hospital de campaña en la caseta municipal, mientras vecinos del pueblo ofrecían sus casas para alojar a familiares y pasajeros que quedaron varados. La concejal de Protección Civil, María Belén Moya Rojas, destacó la respuesta masiva de la comunidad, que se organizó para acercar mantas, agua y alimentos a quienes habían pasado horas a la intemperie.
El dispositivo en la zona incluye un amplio despliegue médico y de emergencias: unidades móviles de cuidados críticos, ambulancias convencionales y de traslado programado, vehículos de apoyo logístico, equipos del servicio andaluz de emergencias y voluntarios de Cruz Roja. También fueron activados equipos de forenses, psicólogos, trabajadores sociales y técnicos del Instituto de Medicina Legal para el levantamiento de cadáveres, identificación y autopsias.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) se sumó con unas cuarenta personas y una quincena de vehículos para colaborar en la búsqueda, rescate y estabilización del área. Al mismo tiempo, se suspendió la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, con conexiones a Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva canceladas “hasta nuevo aviso”, y se habilitó un esquema de anulaciones y cambios gratuitos para los pasajeros afectados.
Testimonios de terror: “Pensé que era el fin”
Los relatos de los supervivientes revelan la violencia del impacto. Una de las pasajeras, Yury, describió que sintió “una velocidad alta” y luego “el tren salió del carril, las maletas empezaron a caerse encima, los vidrios saltaron y había gente muy herida”. Otra viajera, María San José, contó que aún seguía temblando horas después: “Se han empezado a caer las maletas y golpes hasta que el tren se ha frenado. Cuando salimos, vimos los vagones retorcidos y otros dos vagones del otro tren volcados”.
Bianca, de 23 años, relató que los asientos delanteros se desprendieron y se vinieron encima, mientras muchos pasajeros pensaban que se trataba de un simple descarrilamiento hasta que vieron el estado real de los vagones. En la estación de Huelva, una madre contó que su hija, pasajera del vagón cuatro, tuvo que romper una ventana para poder salir y ponerse a salvo en medio de la oscuridad y el caos.
En paralelo, la tragedia provocó una ola de mensajes de apoyo internacional. Desde instituciones europeas hasta jefes de Estado como el presidente de Francia, se multiplicaron los comunicados de condolencias a las familias de las víctimas.




