El presidente de Estados Unidos aseguró que trabajará “en estrecha colaboración” con Teherán tras el alto el fuego de dos semanas. Sin embargo, al mismo tiempo endureció su mensaje al advertir que aplicará aranceles del 50% a los países que vendan armas al régimen iraní.
Washington, 8 de abril de 2026. En un nuevo giro discursivo en medio de la crisis en Medio Oriente, Donald Trump afirmó que Estados Unidos podría avanzar en un alivio de tarifas y sanciones a Irán tras el acuerdo de alto el fuego por dos semanas alcanzado entre Washington y Teherán. El anuncio llegó después de que ambas partes aceptaran una tregua impulsada por la mediación de Pakistán, con conversaciones previstas para este viernes 10 de abril en Islamabad.
A través de un mensaje en redes sociales, el mandatario sostuvo que su administración trabajará “en estrecha colaboración” con Irán y señaló: “Estamos, y estaremos, hablando de alivio de tarifas y sanciones con Irán”. En la misma publicación, aseguró además que “no habrá enriquecimiento de uranio” y dijo que varios puntos del plan estadounidense ya habrían sido aceptados. Hasta el momento, esos términos aparecen como una posición expresada por Trump y no como un entendimiento plenamente confirmado en detalle por Teherán.
La señal de distensión convive, sin embargo, con un mensaje de fuerte presión económica. También este miércoles, Trump anunció que cualquier país que suministre armamento militar a Irán enfrentará un arancel inmediato del 50% sobre todos los bienes que exporte a Estados Unidos, y aclaró que la medida se aplicaría sin excepciones. El doble mensaje expone el tono ambiguo de la actual estrategia de Washington: por un lado, abre una vía de negociación; por el otro, mantiene la amenaza comercial sobre el entorno de Teherán.
El acuerdo de cese del fuego, de todos modos, está lejos de cerrar el conflicto. Reuters y AP coinciden en que la tregua es frágil y que siguen sin resolverse los temas centrales, entre ellos el futuro del programa nuclear iraní, la influencia regional de Teherán y la seguridad en el estrecho de Ormuz, un corredor por donde pasa cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas. En paralelo, Israel mantuvo su ofensiva en Líbano, al considerar que ese frente no forma parte del entendimiento con Irán.
La repercusión en los mercados fue inmediata. Tras conocerse la tregua, el precio del Brent cayó alrededor de 13% y perforó la zona de los 95 dólares, mientras que los principales índices bursátiles mostraron subas generalizadas ante la expectativa de una reapertura más fluida de Ormuz y de una menor presión sobre el suministro energético global. Aun así, analistas internacionales advirtieron que el alivio podría ser transitorio si las negociaciones no avanzan o si la tregua se rompe en los próximos días.



