Caracas calificó el anuncio como una “amenaza colonialista”, denunció una violación a su soberanía y acusó a Estados Unidos de escalar la tensión militar en el Caribe.
Tensión máxima por el “cielo cerrado” sobre Venezuela
El gobierno de Nicolás Maduro difundió este sábado un duro comunicado oficial en el que “denuncia y condena la amenaza colonialista” de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores debe considerarse “cerrado en su totalidad”.
El mensaje de Trump fue publicado en Truth Social, su red social, y estuvo dirigido “a todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, a quienes les pidió que asuman que el cielo venezolano estará completamente restringido. El anuncio se da en medio de un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford, otros buques de guerra, aviones de combate y miles de efectivos destinados a combatir a las organizaciones de narcotráfico que, según Washington, operan bajo la protección del régimen chavista.
Desde Caracas, la administración de Maduro calificó las declaraciones como “una agresión extravagante, ilegal e injustificada” contra el pueblo venezolano. En el comunicado se acusa a Estados Unidos de intentar “aplicar extraterritorialmente su jurisdicción” y de “dar órdenes y amenazar la soberanía del espacio aéreo nacional, la integridad territorial y la seguridad aeronáutica”.
El texto oficial sostiene que la advertencia de Trump representa “un acto hostil, unilateral y arbitrario, incompatible con los principios elementales del Derecho Internacional”, y la enmarca en una “política permanente de agresión” con “pretensiones coloniales” sobre América Latina y el Caribe. Para Caracas, el mensaje del presidente estadounidense constituye “una amenaza explícita de uso de la fuerza”, algo prohibido por la Carta de las Naciones Unidas.
El gobierno venezolano remarcó además que el intento de intimidación viola el Artículo 1 de la Carta de la ONU, que consagra la paz y la seguridad internacionales. En esa línea, exigió “respeto irrestricto” al espacio aéreo venezolano, amparado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y por el Convenio de Chicago de 1944, cuyo Artículo 1 reconoce la “soberanía exclusiva y absoluta” de cada Estado sobre la zona aérea que lo cubre.
Caracas advirtió que no aceptará “órdenes, amenazas ni injerencias” de ningún poder extranjero y denunció que, en paralelo a la escalada retórica, Estados Unidos suspendió de manera unilateral los vuelos regulares de repatriación de ciudadanos venezolanos dentro del Plan Vuelta a la Patria, con el que ya se habían realizado decenas de vuelos y miles de retornos.
En el mismo comunicado, el gobierno de Maduro informó que revocó los permisos para operar en Venezuela a seis aerolíneas internacionales —entre ellas compañías de España, Portugal, Colombia, Brasil y Turquía— a las que acusó de “sumarse a las acciones de terrorismo de Estado promovido por el gobierno de los Estados Unidos” al suspender sus vuelos hacia y desde el país.
Más presión: advertencias “por tierra” y suspensión de vuelos
La ofensiva diplomática y militar se inscribe en una campaña más amplia de la Casa Blanca contra el narcotráfico en Venezuela. A principios de esta misma semana, Trump advirtió que los esfuerzos para frenar a los carteles “por tierra” comenzarán “muy pronto”, tras destacar el impacto de los operativos marítimos en el Caribe y el Pacífico.
En los últimos días se registró actividad constante de aviones de combate estadounidenses a pocas decenas de kilómetros de la costa venezolana. Además, países vecinos como República Dominicana y Trinidad y Tobago autorizaron el uso de instalaciones aeroportuarias y ejercicios militares de tropas estadounidenses como parte del despliegue regional.
La autoridad de aviación de Estados Unidos, por su parte, había instado recientemente a las aeronaves civiles que operan en el espacio aéreo venezolano a “actuar con precaución” debido a la “situación de seguridad que empeora” y a la intensificación de la actividad militar en la zona. Esa advertencia derivó en la suspensión de vuelos hacia y desde Venezuela por parte de varias aerolíneas, lo que motivó la reacción inmediata de Caracas.
Frente a este escenario, el gobierno de Maduro hizo “un llamado directo a la comunidad internacional, a la ONU y a los gobiernos del mundo” para que rechacen lo que considera “un acto de agresión inmoral” y “una amenaza contra la soberanía y la seguridad de la región”. Al cierre del comunicado, Venezuela aseguró que responderá con “dignidad, legalidad y fuerza” y que continuará ejerciendo plenamente su soberanía sobre el espacio aéreo nacional.




