La División Cibercrimen de la Policía de Tucumán secuestró divisas y dispositivos electrónicos en operativos simultáneos en San Andrés y la capital, en una causa que investiga una maniobra financiera con retornos en moneda extranjera.
Allanamientos simultáneos, divisas en dólares y peritajes a dispositivos
Este viernes, efectivos de la Sección Delitos Económicos, dependiente de la División Cibercrimen de la Policía de Tucumán, realizaron una serie de allanamientos en el marco de una causa por presunta estafa financiera en Tucumán, originada por la denuncia de un ciudadano que aseguró haber sufrido un fuerte perjuicio económico tras invertir sus ahorros en una propuesta que prometía altos retornos en moneda extranjera.
De acuerdo a la investigación, la maniobra consistía en una “inversión en dólares” ofrecida como una oportunidad rápida y segura de ganancias. Tras la recolección de información y la exploración de redes sociales, el personal especializado logró establecer el domicilio del presunto administrador de la estructura financiera investigada y puso los datos a disposición de la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad N.º 1, que autorizó las medidas judiciales.
Con la orden de la Justicia, los uniformados concretaron allanamientos simultáneos en dos domicilios: uno en la localidad de San Andrés y otro en San Miguel de Tucumán. En la vivienda ubicada en la capital se secuestraron dos notebooks, un DVR, un teléfono celular, tarjetas de presentación vinculadas a un supuesto grupo financiero, comprobantes de extracción bancaria y distintas sumas en euros, dólares y reales. Todo este material será incorporado al expediente y sometido a peritajes informáticos y contables para determinar su relación con la presunta operatoria irregular.
Desde la División Cibercrimen remarcaron que el secuestro de divisas extranjeras, documentación y dispositivos electrónicos es clave para reconstruir el flujo de dinero, identificar a posibles intermediarios y establecer si se ofrecían inversiones “millonarias” o en “moneda fuerte” a través de redes sociales, mensajería instantánea u otras plataformas digitales.
Luego de concretadas las medidas, el principal implicado se presentó de forma espontánea en la dependencia policial. Allí fue notificado del avance procesal de la causa y, por orden de la Fiscalía interviniente, se procedió al secuestro de su teléfono celular para su posterior análisis pericial.
En paralelo, se iniciaron actuaciones administrativas complementarias, mientras el expediente continúa bajo la supervisión del Juzgado interviniente y de las autoridades del Departamento de Inteligencia Criminal, que siguen la ruta del dinero y el contenido de los dispositivos secuestrados para determinar el alcance de la presunta estafa y si podría haber más damnificados.




