El caso que conmocionó a Tucumán y expuso redes de trata en la Argentina sigue sin una respuesta definitiva sobre el paradero de María de los Ángeles Verón. En los últimos años, la investigación sumó una nueva línea por posible encubrimiento vinculada a una carpeta con imágenes y documentos.
Se cumplen 24 años de la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón, uno de los casos más emblemáticos de la historia judicial argentina. Aunque la causa permitió reconstruir circuitos de trata y explotación sexual, y terminó con condenas para parte de los acusados, el interrogante central sigue intacto: qué pasó con Marita y dónde está.
Marita desapareció el 3 de abril de 2002 en Tucumán. De acuerdo con la reconstrucción judicial y con el trabajo posterior de organismos especializados, fue captada por una organización vinculada a la trata de personas cuando salió de su casa para asistir a una consulta médica. Desde entonces, la búsqueda encabezada por su madre, Susana Trimarco, se convirtió en una referencia nacional en la lucha contra este delito.
La investigación reveló con el tiempo un entramado que incluía prostíbulos, traslados entre provincias, explotación sexual y presuntas complicidades. En ese recorrido aparecieron testimonios sobre posibles pasos de Marita por La Rioja y otros puntos del país, mientras la causa fue reconstruyendo un circuito criminal que durante años permaneció oculto. El caso, además, fue clave para visibilizar la trata en la Argentina y para impulsar cambios normativos y políticos en la materia.
Uno de los tramos más controvertidos ocurrió en 2012, cuando el juicio oral terminó con la absolución de todos los imputados. La reacción pública fue inmediata y, un año más tarde, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán revirtió ese fallo y condenó a diez acusados. Luego se fijaron penas de entre 10 y 22 años de prisión, que más tarde quedaron confirmadas. Sin embargo, ni ese avance judicial logró cerrar la herida principal del expediente: el destino final de la joven tucumana.
En agosto y septiembre de 2023, la causa volvió a sacudirse con una pista que abrió un nuevo capítulo. La Justicia Federal de Tucumán procesó con prisión preventiva a dos dirigentes sindicales por posible encubrimiento, en una investigación que analiza si ocultaron una carpeta con fotografías y documentos que podrían aportar información sobre la muerte de Marita y sobre el presunto ocultamiento de su cuerpo. Esa carpeta no fue hallada en los allanamientos, pero la línea investigativa continuó abierta como una nueva hipótesis dentro del caso.
En paralelo, la figura de Susana Trimarco quedó unida para siempre a la causa. Su búsqueda excedió el reclamo judicial: recorrió prostíbulos, reunió testimonios, denunció redes de explotación y en 2007 creó la Fundación María de los Ángeles, que asiste a víctimas y familiares. “Voy a hacer cualquier cosa para encontrar a mi hija”, sostuvo en distintas entrevistas, en una frase que sintetiza una lucha que, dos décadas después, sigue sin respuestas definitivas.
La causa exhibió el funcionamiento de redes criminales, expuso fallas institucionales y dejó una marca profunda en la agenda pública argentina. A 24 años de la desaparición, el caso Marita Verón sigue siendo una herida abierta para Tucumán y para el país.




