El Observatorio de la Deuda Social informó que en 2025 la pobreza infantil fue de 53,6% y que casi 3 de cada 10 niños y adolescentes atravesaron inseguridad alimentaria. Aunque hubo una mejora frente a 2024, el informe advirtió que persisten deudas estructurales en alimentación, salud y hábitat.
Buenos Aires, 22 de abril de 2026. La pobreza alcanzó al 53,6% de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina durante 2025, mientras que la indigencia se ubicó en 10,7%, según un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, elaborado sobre áreas urbanas del país. El trabajo señaló que hubo una baja respecto de los peores registros recientes, pero remarcó que la mejora no alcanza para resolver el problema de fondo. “No debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural”, advirtió el estudio.
Si se observa la serie histórica, la baja es significativa, pero no cambia el cuadro de fondo. La UCA recordó que la pobreza infantil había trepado al 62,9% en 2023 y al 60,5% en 2024, por lo que el descenso de 2025 representa un alivio. Sin embargo, el nivel actual sigue incluso por encima del 45,2% registrado en 2010, lo que confirma un deterioro sostenido en el largo plazo.
Uno de los datos más sensibles del relevamiento está vinculado con la alimentación. En 2025, el 28,8% de los chicos atravesó inseguridad alimentaria y el 13,2% padeció su forma más severa. Al mismo tiempo, la asistencia alimentaria gratuita llegó al 64,8%, el valor más alto de toda la serie, una señal de que la ayuda estatal y comunitaria se consolidó como un sostén básico para millones de hogares.
El informe también puso la lupa sobre la cobertura de ingresos. La AUH y otras transferencias no contributivas alcanzaron al 42,5% de los niños y adolescentes, el nivel más bajo desde 2018. Para la UCA, esto marca una brecha cada vez más visible entre la cantidad de chicos que viven en la pobreza y los que efectivamente reciben ese respaldo económico.
Las desigualdades territoriales siguen siendo muy marcadas. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la pobreza infantil se ubicó en 23,8%, en el Conurbano bonaerense trepó al 62,7%, con una indigencia del 16,1%. El estudio sostuvo que esa distancia expone una fractura persistente entre los sectores con mayores oportunidades y aquellos que continúan atrapados en situaciones de exclusión.
La crisis también se expresa en otros planos de la vida cotidiana. Durante 2025, el 19,8% dejó de asistir al médico, al odontólogo o a ambos servicios por problemas económicos; el 18,1% vivió en viviendas precarias; el 20,9% en situación de hacinamiento; y el 42% en hogares con déficit de saneamiento. A eso se sumó que el 37,5% tuvo dificultades para comprar ropa o calzado, una privación que también impacta en el bienestar emocional y en la integración social.
En ese marco, la UCA planteó que la baja reciente en los indicadores no debe leerse como una salida definitiva, sino como una mejora parcial dentro de una estructura social que sigue golpeando con más fuerza a la infancia. El diagnóstico, según el informe, muestra alivio en algunos frentes, pero también confirma que la pobreza infantil en la Argentina continúa siendo masiva, desigual y persistente.




