A 20 años del asesinato de la joven estudiante tucumana, el Tribunal de la Sala III resolvió absolver a los dos imputados del último juicio. La decisión volvió a dejar sin respuesta judicial quién mató a Paulina.
Tucumán, 6 de mayo de 2026. El caso Paulina Lebbos volvió a quedar marcado por la falta de respuestas. El Tribunal de la Sala III de la Cámara Penal Conclusional absolvió este miércoles a Víctor César Soto y Sergio Hernán Kaleñuk, los dos imputados que llegaron al último tramo del juicio por el crimen de la joven estudiante de Comunicación Social asesinada en 2006.
La decisión fue adoptada por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, quienes consideraron que las pruebas reunidas durante el debate no alcanzaron el nivel de certeza necesario para dictar una condena. Soto, ex pareja de Paulina, había llegado acusado como presunto autor del homicidio agravado por alevosía, mientras que Kaleñuk enfrentaba una imputación vinculada al supuesto encubrimiento.
En el caso de Soto, la absolución fue resuelta por el beneficio de la duda. La fiscalía, encabezada por Carlos Sale, había pedido prisión perpetua al sostener que Paulina habría sido estrangulada en la vivienda del acusado, ubicada en calle Estados Unidos al 1200, durante la madrugada del 26 de febrero de 2006. Sin embargo, el tribunal entendió que la acusación no logró acreditar esa hipótesis con pruebas suficientes.
La situación de Kaleñuk ya había quedado encaminada durante los alegatos, cuando el propio fiscal desistió de la acusación por falta de elementos probatorios. Esa decisión había sido fuertemente cuestionada por Alberto Lebbos, padre de Paulina, quien pidió apartar al fiscal y anular parcialmente su alegato, aunque el planteo fue desestimado antes de conocerse el veredicto.
Tras la lectura del fallo, el tribunal también dejó planteado un fuerte cuestionamiento al desarrollo de la investigación. En el anticipo de fundamentos, el juez Fradejas apuntó contra la falta de producción probatoria y remarcó: “La investigación brilla por su ausencia”. La frase expuso una de las claves del caso: las fallas acumuladas durante dos décadas terminaron debilitando la posibilidad de reconstruir judicialmente lo ocurrido.
Paulina Lebbos tenía 23 años, era estudiante de Comunicación Social y madre de una niña. Desapareció el 26 de febrero de 2006, luego de salir a bailar en la zona del Abasto, en San Miguel de Tucumán. Su cuerpo fue encontrado el 11 de marzo de ese mismo año en la zona de Tapia.
El expediente atravesó múltiples etapas judiciales y derivó en condenas contra policías, ex funcionarios de Seguridad y el ex fiscal Carlos Albaca por maniobras de encubrimiento. Sin embargo, ninguna de esas sentencias logró determinar quién fue el autor material del crimen.
Con este nuevo fallo, el caso vuelve a quedar en una instancia de enorme impacto institucional y social para Tucumán: hubo condenas por encubrimiento, pero no hay condenados por el asesinato de Paulina Lebbos.




