El Gobierno nacional oficializó una actualización parcial de los tributos sobre los combustibles que regirá desde el 1 de mayo. La medida impactará en los surtidores de todo el país y volvió a postergar para junio el resto de los incrementos pendientes.
El Gobierno nacional dispuso un nuevo ajuste parcial en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una decisión que comenzará a regir desde el 1 de mayo y que tendrá efecto sobre los precios finales de la nafta y el gasoil. La medida fue oficializada a través del Decreto 302/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial.
De acuerdo con la norma, durante mayo las naftas tendrán un aumento de $10,398 en el impuesto sobre los combustibles líquidos y de $0,637 en el tributo al dióxido de carbono. En el caso del gasoil, el ajuste será de $9,269 en el impuesto general, más $1,056 por dióxido de carbono, además de un incremento diferencial de $5,019 para regiones alcanzadas por un tratamiento especial.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo resolvió postergar hasta el 1 de junio la aplicación del remanente de las actualizaciones impositivas pendientes de 2024 y 2025. En los considerandos del decreto, el Gobierno justificó la decisión al señalar que busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
El esquema vigente establece que estos impuestos se actualicen de manera trimestral en base a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC. Sin embargo, esas subas fueron diferidas en varias oportunidades, por lo que el Gobierno viene aplicando los incrementos de manera escalonada.
Para los consumidores, el impacto inmediato sería moderado, aunque suficiente para seguir empujando los valores en surtidor. Según la tabla de precios de Surtidores, la nafta súper en CABA promedió $1999 en abril, por lo que con este nuevo ajuste podría volver a ubicarse por encima de los $2.000 por litro.
En Tucumán, como en el resto del país, el efecto final dependerá de la política comercial de cada petrolera y de la plaza donde opere cada estación de servicio. Aun así, el nuevo movimiento impositivo vuelve a meter presión sobre un insumo clave para el bolsillo, el transporte y los costos logísticos.




