El presidente de los Estados Unidos publicó el anuncio en redes sociales y anticipó planes para controlar la isla de Kharg, el corazón de las exportaciones petroleras iraníes. Irán respondió con misiles y drones y declaró el cierre total del estrecho de Ormuz.
En uno de los momentos de mayor tensión desde el inicio del conflicto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves una nueva y contundente ofensiva militar contra Irán, y fue más allá: adelantó que su gobierno apunta a tomar el control directo de la isla de Kharg y de otros puntos estratégicos de la infraestructura petrolera iraní.
El anuncio fue publicado en la red social Truth Social y replicado desde los canales oficiales de la Casa Blanca. «Estados Unidos atacará a Irán —cuya Armada, Fuerza Aérea, radar, defensa antiaérea y demás sistemas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han desaparecido— con mucha fuerza esta noche», escribió el mandatario.
La declaración llega mientras el Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó una segunda oleada de bombardeos de precisión contra objetivos en el sur de Irán, con el lanzamiento de 49 misiles Tomahawk. Los ataques se dirigieron contra sistemas de defensa antiaérea, radares militares y centros de control de drones iraníes. El conflicto entre ambas potencias se inició el 28 de febrero de 2026 con la denominada Operación Furia Épica, una campaña aérea conjunta de Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
La isla de Kharg, en la mira
La mención específica a Kharg concentró la atención de los analistas internacionales. Ubicada en el Golfo Pérsico, esta pequeña isla es el verdadero motor económico del régimen iraní: por sus muelles profundos para superpetroleros pasa aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo del país. Trump no dejó lugar a dudas sobre sus intenciones: «En un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Kharg y otros puntos estratégicos de infraestructura petrolera, y asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, tal como lo hemos hecho con Venezuela», señaló.
Sin embargo, analistas y medios como The New York Times advirtieron que una operación de ese tipo requeriría fuerzas terrestres y conllevaría riesgos significativos: la isla se encuentra a apenas 33 kilómetros del territorio continental iraní, desde donde podrían lanzarse misiles, drones y artillería. La mayoría de los asesores del propio Trump, según trascendió, se oponen a una operación terrestre a gran escala.
Escalonamiento: bloqueo naval, petroleros y bases atacadas
El contexto del anuncio es de escalada sostenida. En paralelo a los bombardeos, Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes. Solo en la última semana, el ejército norteamericano inutilizó tres petroleros que intentaban violar ese bloqueo, el último de ellos el M/T Jalveer, al que se dispararon dos misiles Hellfire en el Golfo de Omán. Un funcionario indio confirmó que el ataque causó la muerte de tres marinos de esa nacionalidad.
La respuesta iraní no tardó. La Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) declaró el cierre total del estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso», advirtiendo que cualquier embarcación que intente cruzar el paso será tratada como colaboradora del enemigo. El Pentágono desmintió que el estrecho estuviera efectivamente bloqueado. Además, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania.
Trump vinculó la nueva ofensiva al derribo de un helicóptero Apache estadounidense en las proximidades del estrecho de Ormuz, atribuido a fuerzas iraníes. Según trascendió a través de la cadena Fox News, líderes iraníes llamaron telefónicamente al mandatario para pedirle que detuviera los bombardeos.
Un anuncio en el día del Mundial
El timing del anuncio no pasó desapercibido: la declaración de Trump se produjo en la jornada de inauguración de la Copa del Mundo 2026, torneo del que Estados Unidos es uno de los países anfitriones, lo que amplificó aún más su alcance mediático a nivel global.
El impacto en los mercados energéticos ya es visible. El precio del barril Brent se ubica en torno a los 92-93 dólares, con el promedio mensual de junio en 98,70 dólares, muy lejos de los 67 dólares registrados antes del inicio del conflicto.




