El deterioro en la capacidad de pago de las familias argentinas acumuló 19 meses consecutivos de alza. La mora en los hogares trepó al 12,7%, el nivel más alto desde la salida de la Convertibilidad, y golpea con mayor fuerza a los menores de 35 años.
La morosidad en los créditos a las familias volvió a crecer en mayo y dejó a casi 7 millones de personas fuera del mercado de préstamos, tanto bancarios como extrabancarios. Así lo estimó un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de los datos de la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu), cuyas cifras oficiales se publicarán a fines de julio.
Según el reporte, más del 27% de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser «sujetos de crédito» por encontrarse en situación de mora. El dato marca la decimonovena suba mensual consecutiva en la irregularidad de los créditos a hogares.
Un salto sin antecedentes en 24 años
La consultora, que aplica la misma metodología que los reportes oficiales del Banco Central, calculó que la mora de las familias pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, el nivel más alto desde la crisis de la Convertibilidad. En las empresas, el indicador subió de 3,3% a 3,5%, y en el total del sector privado avanzó del 7,3% al 7,7%.
El deterioro es contundente al mirar la evolución reciente: en octubre de 2024 la irregularidad en los créditos a hogares era del 2,5%, mientras que en mayo de 2026 superó el 12%. Es decir, la tasa de mora se multiplicó por más de cinco en menos de dos años. Se considera morosa toda deuda con un atraso de 90 días o más.
Los jóvenes, los más golpeados
El informe subrayó que el fenómeno afecta con mayor intensidad a los menores de 35 años: casi 4 de cada 10 que mantienen créditos vigentes registran al menos un préstamo irregular. Entre los deudores de 18 a 25 años la irregularidad llega al 42,8%, y entre los de 26 a 35 años, al 39,3%. En los tramos de mayor edad el porcentaje desciende: 31% entre los 36 y 45 años, y 23,5% entre los 46 y 55 años.
Entidades no financieras: la mora escaló al 32,2%
El estudio también analizó a las entidades no financieras, que concentran alrededor del 17% del total de préstamos a familias. En ese segmento, la morosidad alcanzó en mayo el 32,2%, cuando hace un año y medio era inferior al 10%. En el sistema bancario, la mora subió en 26 de las 30 entidades más grandes en préstamos a familias.
Perspectivas: entre la cautela y el «efecto aguinaldo»
Desde el Gobierno, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, sostuvo la semana pasada en Córdoba que la mora habría tocado su pico durante el segundo trimestre del año, lo que podría anticipar un freno en la tendencia. La consultora, en cambio, planteó un escenario más cauteloso: «De acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre de 2024 y primer semestre de 2025».
De todos modos, 1816 relativizó el impacto sobre la economía en su conjunto: «Lo ‘positivo’ es que el peso del crédito en la economía local es tan pequeño que eso no significa que el PBI no pueda continuar creciendo en los próximos 12 meses».
Los próximos datos oficiales, correspondientes a junio y julio, permitirán determinar si la tendencia alcista se sostiene o si el «efecto aguinaldo» contribuye a una baja de la morosidad.



