El misterio crece en Venezuela tras la denuncia de Trump sobre un ataque a una “gran instalación” del narcotráfico en la costa.
Silencio oficial, explosión en Zulia y versiones cruzadas
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró en un pódcast que su gobierno “destruyó una gran planta o instalación” desde donde saldrían embarcaciones con droga en la costa de Venezuela. Sin embargo, hasta el momento, el gobierno de Nicolás Maduro guarda silencio absoluto sobre lo que sería el primer bombardeo de Estados Unidos en territorio venezolano.
Tras ese anuncio, empezaron a circular en redes versiones que vinculaban las declaraciones de Trump con una explosión ocurrida en una planta química de Maracaibo, estado Zulia, al noroeste del país. La empresa Primazol, dedicada a la importación, almacenamiento y distribución de insumos químicos para la industria de alimentos, farmacéutica y cuidado personal, salió rápidamente a desmentir esa versión.
En un comunicado oficial, la firma negó “de manera categórica” que su planta haya sido blanco de un ataque estadounidense y calificó los rumores como intentos de “afectar el prestigio de la empresa”. Al mismo tiempo, reconoció que en la madrugada del 24 de diciembre se registró un “incidente” en una de las instalaciones, que fue atendido de inmediato por su propio personal y por el Cuerpo de Bomberos, y aseguró que no hubo personas heridas.
La empresa insistió en que las versiones que circularon en redes sociales “no tienen relación alguna con el incidente ocurrido y no corresponden a información oficial ni verificada”. Hasta ahora, Primazol solo confirmó una explosión en uno de sus galpones en la sede de Maracaibo, sin mencionar víctimas ni conectar el hecho con el supuesto operativo estadounidense.
Mientras tanto, ni el Ministerio de Comunicación ni la Cancillería de Venezuela emitieron un pronunciamiento directo sobre el anuncio de Trump, lo que alimenta todavía más la incertidumbre, tanto dentro como fuera del país.
Las frases de Trump y la reacción chavista
Trump relató que su administración “destruyó una gran planta o gran instalación, de donde salen los barcos” y aseguró que, dos noches antes de su declaración, habían “atacado la zona de un muelle donde cargan embarcaciones con drogas”, dejando ese lugar prácticamente “inexistente”. A pesar del impacto potencial de semejante anuncio, la Casa Blanca y el Pentágono no difundieron detalles adicionales ni imágenes del operativo, como suele ocurrir tras acciones militares en el Caribe.
Desde Caracas, el mandatario Nicolás Maduro evitó hacer referencia directa al presunto bombardeo. En un acto en una comuna agroproductiva cerca de la capital, se limitó a afirmar que “no hay demonio que pueda hacerle daño a Venezuela” y destacó que la aviación militar derribó ocho aeronaves del narcotráfico en el estado Amazonas, además de otra en la zona de Apure, cerca de la frontera con Brasil. “Sigamos por ese camino”, sostuvo.
Maduro también afirmó que “Venezuela seguirá su curso en lo que queda del año, en 2026 y en lo que resta de la década”, prometiendo continuar con su proyecto de “Venezuela potencia”. En paralelo, en sus redes sociales difundió un nuevo capítulo de la serie animada “Super Bigote”, donde se lo representa como un superhéroe, esta vez con un episodio especial de Navidad.
El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, reaccionó antes incluso del anuncio de Trump: advirtió que el despliegue naval estadounidense en el Caribe no va a “amargar las Navidades ni el Año Nuevo” del pueblo venezolano y sostuvo que el país ya ha resistido “cuántas cosas han intentado contra este pueblo”.




