El Ministerio de Salud Pública de Tucumán, a través de la Dirección General de Salud Ambiental, lleva adelante un amplio operativo de habilitación, fiscalización y control de natatorios de uso público en toda la provincia, con el objetivo de minimizar riesgos sanitarios y garantizar condiciones adecuadas de seguridad durante la temporada de verano. Estas acciones se desarrollan bajo la conducción del gobernador Osvaldo Jaldo y con el acompañamiento permanente del ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz.
El trabajo se centra en la supervisión de piletas de uso público, excluyendo aquellas que se encuentran en viviendas particulares o edificios de uso exclusivo para propietarios, ya que estas no se encuentran alcanzadas por la normativa vigente. Así lo explicó la jefa del Departamento de Saneamiento Básico de la Dirección General de Salud Ambiental, Silvina Gerstenfeld, quien detalló el rol que cumple su área dentro del sistema sanitario provincial.
Según indicó la funcionaria, la habilitación de los natatorios constituye una herramienta clave para la prevención de enfermedades y accidentes asociados a la actividad recreativa acuática. En este sentido, remarcó la importancia de que la comunidad concurra únicamente a piletas habilitadas oficialmente, ya que estas cumplen con una serie de requisitos técnicos, sanitarios y de seguridad que reducen significativamente los riesgos para los usuarios. La habilitación asegura, entre otros aspectos, el control del estado edilicio, la calidad del agua y la presencia de personal capacitado para emergencias.
El proceso de habilitación es integral y comienza con la presentación de la documentación correspondiente por parte de los responsables del natatorio. Dicha documentación es evaluada desde el punto de vista legal, edilicio y técnico, conforme a lo establecido por la normativa ministerial vigente. En este marco, se verifica el cumplimiento de los requisitos detallados en la Resolución 1200 del Ministerio de Salud Pública, que establece las condiciones mínimas que deben reunir las piletas para su funcionamiento.
Posteriormente, personal técnico realiza una inspección en el lugar, donde se constata el estado general de la pileta, la existencia de duchas obligatorias, cercos perimetrales de seguridad, señalización adecuada, la presencia de guardavidas habilitados y los elementos necesarios para efectuar rescates en caso de emergencia. Durante estas inspecciones también se controla la calidad del agua mediante mediciones específicas de parámetros como el nivel de cloro y el pH, además de la toma de muestras que son analizadas en el laboratorio de control de agua del organismo.
Una vez obtenidos resultados técnicos y sanitarios favorables, el trámite continúa con una evaluación legal exhaustiva. En esta etapa se revisa que el natatorio cuente con un seguro vigente que cubra accidentes, un servicio de emergencias médicas, la documentación habilitante de los guardavidas, carnet de sanidad, título de propiedad y demás requisitos administrativos. Solo cuando todas estas instancias son aprobadas, se emite el dictamen correspondiente para que el director de la Dirección General de Salud Ambiental otorgue la resolución de habilitación.
De acuerdo con los datos actualizados brindados por Silvina Gerstenfeld, actualmente la provincia cuenta con 120 piletas habilitadas. De ese total, alrededor de 20 son climatizadas y funcionan durante todo el año, mientras que unas 100 corresponden a piletas de temporada. El registro general del organismo incluye entre 150 y 160 natatorios distribuidos en todo el territorio provincial.
Finalmente, desde el área se remarcó la importancia de que los usuarios identifiquen la cartelería oficial que acredita la habilitación de los natatorios. Los controles continúan durante toda la temporada y se realizan inspecciones periódicas para verificar el mantenimiento de las condiciones exigidas. Ante incumplimientos, se aplican sanciones que pueden incluir multas o clausuras, especialmente en situaciones que impliquen riesgos para la salud o la seguridad, como la falta de guardavidas. Además, la ciudadanía puede comunicarse con el organismo para consultar el estado de habilitación de una pileta y colaborar con las tareas de control.




