El analista político Julio Bárbaro fue entrevistado por Germán Valdez en Tucumán con Todo, por la pantalla de América Tucumán, y lanzó un diagnóstico importante sobre el oficialismo. Cuestionó la respuesta de Manuel Adorni ante las denuncias que lo rodean, sostuvo que Patricia Bullrich tiene más formación política que el mileísmo y advirtió que el Gobierno muestra debilidad, fanatismo y falta de proyecto.
La interna de La Libertad Avanza volvió a quedar bajo la lupa y Julio Bárbaro no eligió medias tintas. En una entrevista con Germán Valdez, el histórico dirigente y analista sostuvo que la disputa entre Patricia Bullrich y el entorno de Javier Milei «expone la fragilidad del oficialismo y deja ver una política cada vez más vacía de ideas«. Su análisis aparece en medio del escándalo que atraviesa a Manuel Adorni, jefe de Gabinete, luego de que crecieran las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y se abriera una fisura interna en el Gobierno.
Durante la charla, Bárbaro fue especialmente duro con Adorni. Cuestionó que el funcionario se escude en que “resuelva la Justicia” y planteó que esa respuesta equivale a patear el problema hacia adelante. Su observación dialoga con el clima político de los últimos días: Bullrich pidió públicamente que Adorni adelante la presentación de su declaración patrimonial, mientras Milei salió a respaldarlo y rechazó cualquier posibilidad de desplazamiento. En ese cruce, Bárbaro leyó algo más profundo que una diferencia táctica: vio una señal de debilidad dentro del propio oficialismo.
Uno de los pasajes más filosos de la entrevista apuntó justamente a la ministra convertida hoy en senadora libertaria. Bárbaro afirmó que Bullrich tiene una formación política que el mileísmo no tiene y sugirió que, por peso propio, representa una incomodidad real para el núcleo duro del Gobierno. Según su mirada, el problema para la Casa Rosada es que no se trata de una figura fácilmente descartable ni moldeable por el entorno presidencial. Esa lectura coincide con el trasfondo de la crisis: la presión de Bullrich sobre Adorni fue leída en distintos medios como una muestra del malestar interno que Milei ya no logra esconder del todo.
Pero Bárbaro fue todavía más allá y amplió su crítica al sistema político entero. Dijo que hoy en la Argentina “no hay dirigencia” y describió al kirchnerismo y al mileísmo como “dos sectas” dominadas por fanatismos y autoritarismo. A su entender, la política como espacio de diálogo, cordura y construcción común quedó desplazada por el espectáculo, la agresión y el corto plazo. En esa línea, sostuvo que el país atraviesa un tiempo de fuerte degradación institucional, sin un proyecto claro ni desde el Gobierno ni desde la oposición.
La entrevista también dejó una definición fuerte sobre el futuro. Aunque reconoció que Milei puede seguir competitivo, Bárbaro advirtió que los gobiernos no siempre necesitan una oposición sólida para debilitarse: a veces caen por su propia fragilidad. Al mismo tiempo, dijo ver la posibilidad de que empiecen a emerger voces más maduras por fuera de los extremos, capaces de reabrir una etapa de mayor racionalidad política. Allí puso su apuesta en un escenario posterior tanto al kirchnerismo como al mileísmo, con menos fanatismo y más acuerdos de base.
El cierre dejó una mezcla de alarma y expectativa. Bárbaro no presentó una alternativa cerrada ni un nombre definido para el futuro, pero sí una advertencia nítida: la Argentina, dijo, no puede seguir atrapada entre sectarismos, operaciones de distracción y liderazgos sin profundidad. En ese marco, su lectura sobre la pelea entre Bullrich y Adorni no fue un comentario más sobre la coyuntura: fue la excusa para describir un oficialismo que, desde su mirada, ya empezó a mostrar grietas propias.




