La sonda Psyche completó con éxito un sobrevuelo de Marte el 15 de mayo y ahora viaja hacia su destino: el asteroide metálico 16 Psyche, que podría ser el núcleo de un planeta primitivo. Se espera que llegue a su órbita en agosto de 2029.
La NASA confirmó esta semana que su sonda espacial Psyche completó con éxito una maniobra gravitatoria alrededor de Marte el 15 de mayo de 2026, y que ahora se dirige de lleno hacia uno de los objetos más enigmáticos del sistema solar: el asteroide 16 Psyche, un cuerpo rocoso y metálico cuyo valor estimado supera 300 veces el de toda la economía mundial.
La nave se acercó al planeta rojo a tan solo 4.609 kilómetros de su superficie y aprovechó esa fuerza gravitatoria para ajustar su trayectoria y ahorrar combustible, en lo que los ingenieros denominan una maniobra de asistencia gravitacional o flyby. La operación resultó exactamente como estaba planificada.
Si el viaje continúa sin contratiempos, la sonda alcanzará la órbita del asteroide en agosto de 2029, tras recorrer una distancia de aproximadamente 2.400 millones de kilómetros desde la Tierra.
¿Qué hace tan especial a Psyche?
El asteroide orbita el Sol en el cinturón principal de asteroides, ubicado entre Marte y Júpiter. Tiene una forma irregular —similar a la de una papa— con una superficie de 165.800 kilómetros cuadrados y unos 280 kilómetros de ancho en su punto mayor.
Lo que lo convierte en un objetivo científico único es su composición. Según la NASA, el análisis más preciso indica que Psyche está formado por una mezcla de roca y metal, con un volumen metálico de entre el 30% y el 60%. Se estima que solo el hierro que contiene podría valer 10 trillones de dólares, una cifra que eclipsa por completo el valor de toda la economía global.
Pero más allá de su valor económico hipotético, lo que más entusiasma a los científicos es su origen. Los astrónomos creen que Psyche podría ser el núcleo parcial de un planetesimal, es decir, uno de los cuerpos sólidos que dieron origen a los planetas en los primeros estadios del sistema solar. Si esa teoría se confirma, el asteroide ofrecería una ventana sin precedentes al interior de planetas rocosos como la Tierra, cuyos núcleos resultan inaccesibles para cualquier tecnología actual.
La misión
La nave, que lleva el mismo nombre que su destino, fue desarrollada bajo el liderazgo de la Universidad del Estado de Arizona y en colaboración con el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Una vez que ingrese en la órbita del asteroide, lo cartografiará en detalle y recopilará datos científicos sobre su composición, estructura y campo gravitacional.
Será la primera vez en la historia que una misión espacial estudie de cerca un cuerpo celeste compuesto principalmente de metal, en lugar de roca o hielo.




