En el Día Internacional contra el Acoso Escolar, desde Salud Pública remarcaron la necesidad de visibilizar el bullying, fortalecer la prevención y abrir espacios de diálogo para abordar una violencia que atraviesa a niños, adolescentes y familias.
San Miguel de Tucumán, 5 de mayo de 2026. En el marco del Día Internacional contra el Acoso Escolar, que se conmemora cada 2 de mayo, especialistas del Ministerio de Salud Pública de Tucumán advirtieron sobre la necesidad de mirar el bullying como una problemática vigente, compleja y cada vez más atravesada por las nuevas formas de vínculo, especialmente en redes sociales.
El psicólogo Gonzalo Rodríguez, miembro del equipo de Integración Terapéutica Intersectorial de la Dirección de Salud Mental y Adicciones, explicó que el acoso escolar no debe entenderse únicamente como un conflicto entre estudiantes, sino como parte de una lógica social más amplia vinculada al rechazo de aquello que aparece como diferente.
“Se trata de una dificultad estructural para alojar aquello que nos resulta ajeno o diferente, y que por eso tiende a ser expulsado y convertido en objeto de agresión”, señaló el profesional.
Desde esa mirada, Rodríguez remarcó que el bullying se vuelve visible dentro de la institución escolar, pero no nace ni se agota allí. Según indicó, la escuela muchas veces funciona como el espacio donde estas situaciones aparecen con mayor claridad, lo que permite tomar conciencia, intervenir y generar acciones preventivas.
El especialista también advirtió que muchas dinámicas de acoso se construyen de manera grupal. En ese sentido, explicó que ciertos grupos pueden reforzar su identidad a partir de la exclusión o agresión hacia quien consideran distinto. Por eso, planteó que el abordaje no debe limitarse solo a la víctima, sino también incluir a quienes ejercen la violencia.
“Es fundamental generar espacios que permitan alojar también lo que le sucede al victimario. Muchas veces son dinámicas grupales y es necesario comprender qué hay detrás de esas conductas para poder intervenir de manera efectiva”, expresó.
Otro de los puntos centrales fue el impacto de las nuevas tecnologías. Rodríguez alertó sobre el crecimiento del cyberbullying, una forma de violencia que reproduce la misma lógica del acoso, pero en entornos digitales donde el anonimato, la distancia y la pantalla pueden potenciar la agresión.
En ese marco, sostuvo que las redes sociales modifican la forma en la que se ejerce la violencia porque muchas veces desaparece el contacto directo con el otro. La ausencia del cuerpo y la protección que brinda la pantalla generan nuevas maneras de hostigamiento, especialmente entre niños y adolescentes.
Finalmente, el psicólogo subrayó que no existen soluciones inmediatas, pero sí herramientas necesarias para intervenir. Entre ellas, destacó la importancia de promover espacios de escucha, diálogo y acompañamiento dentro de las instituciones.
“La clave está en poder tramitar la violencia a través de dispositivos simbólicos dentro de las instituciones, promoviendo espacios de diálogo y escucha donde la palabra tenga un lugar central”, concluyó.



