El descanso extendido irá del jueves 2 al domingo 5 de abril. El dato central es que el 2 de abril será feriado nacional por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, mientras que el viernes 3 también será feriado por Viernes Santo.
El calendario oficial de 2026 dejó una combinación poco habitual en abril: la coincidencia entre el 2 de abril y el Jueves Santo generará, en los hechos, un fin de semana largo de cuatro días para buena parte del país. El descanso se extenderá desde el jueves 2 hasta el domingo 5 de abril, con dos jornadas consecutivas alcanzadas por el cronograma oficial de feriados nacionales.
La clave está en que no se trata de una medida nueva ni de un cambio de último momento, sino de una superposición prevista en el calendario. La Ley 27.399 establece que el 2 de abril es un feriado nacional inamovible por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, mientras que el Jueves Santo mantiene, por separado, su condición de día no laborable. Como ambas fechas coinciden este año, la jornada del jueves queda alcanzada por el régimen de feriado nacional por Malvinas.
A eso se suma que el Viernes Santo, este año el 3 de abril, también figura como feriado nacional inamovible en la normativa vigente. De esa manera, el esquema de abril queda conformado con dos días consecutivos de feriado nacional, seguidos por el sábado 4 y el domingo 5, lo que configura el primer descanso extendido de cuatro días del mes.
En términos laborales, la diferencia entre ambas figuras es importante. La Ley de Contrato de Trabajo indica que en los feriados nacionales rigen las normas del descanso dominical y que quienes deban prestar tareas en esas jornadas cobran la remuneración habitual más una cantidad igual, es decir, con recargo. En cambio, en los días no laborables el trabajo es, en general, optativo para el empleador y, si se trabaja, se paga salario simple. Por eso, este 2 de abril no queda bajo la lógica habitual del Jueves Santo, sino bajo el régimen de feriado nacional por Malvinas.
En la práctica, esto implica que muchos trabajadores del sector público y privado tendrán un fin de semana largo completo, salvo en actividades esenciales o servicios que deban mantenerse en funcionamiento. En esos casos, tanto el jueves 2 como el viernes 3 deberán liquidarse con el tratamiento previsto para los feriados nacionales.
La particularidad de 2026, entonces, no pasa por una decisión inesperada del Gobierno, sino por una coincidencia del calendario que une en una misma jornada una de las fechas más sensibles de la memoria argentina con el inicio del tramo central de la Semana Santa. El resultado será un fin de semana XL que, además del componente conmemorativo y religioso, también impactará en la organización laboral, comercial y turística de los primeros días de abril.



