El presidente de Estados Unidos aseguró que le “da igual” si Washington y Teherán cierran o no un entendimiento. Mientras tanto, las delegaciones de ambos países avanzan en Islamabad en el contacto directo de más alto nivel en décadas.
Islamabad, 11 de abril de 2026. En medio de una negociación decisiva para intentar frenar la guerra en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relativizó este sábado la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán y afirmó que a su país “le da igual” el resultado final de las conversaciones porque, según su visión, Washington ya salió beneficiado del conflicto.
La frase fue pronunciada mientras continúan en Islamabad, capital de Pakistán, las conversaciones entre funcionarios estadounidenses e iraníes para sostener el frágil alto el fuego y explorar una salida diplomática tras seis semanas de guerra. “Si llegamos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es porque hemos ganado”, sostuvo Trump ante periodistas.
El diálogo se desarrolla bajo mediación paquistaní y constituye el contacto bilateral más importante entre Estados Unidos e Irán desde la Revolución Islámica de 1979. La delegación norteamericana es encabezada por el vicepresidente JD Vance, mientras que del lado iraní participan altas autoridades políticas y diplomáticas, en un clima atravesado por la desconfianza y por fuertes diferencias sobre los términos de una eventual salida negociada.
Uno de los puntos más sensibles de la discusión sigue siendo el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. Washington aseguró que comenzó a preparar el despeje de minas para restablecer la circulación marítima, mientras Teherán mantiene una posición dura sobre el control de esa ruta estratégica. La reapertura plena del paso es observada con atención por el mercado petrolero internacional.
En paralelo, la mesa de negociación también está condicionada por otros temas de máxima tensión: el programa nuclear iraní, el reclamo de Teherán por el levantamiento de sanciones y la situación regional, especialmente por la continuidad de los ataques israelíes en Líbano. En ese escenario, las conversaciones avanzaron hacia una fase técnica, con intercambio de propuestas y nuevos contactos previstos.
Aunque no surgió todavía un acuerdo definitivo, el solo hecho de que ambas partes hayan quedado cara a cara en Pakistán ya representa un movimiento diplomático de alto impacto. Por ahora, el mensaje de Trump volvió a dejar en claro que la Casa Blanca busca negociar desde una posición de fuerza, mientras el resto del mundo sigue pendiente de si la tregua podrá sostenerse o si la región volverá a escalar.



