Esteban Leguízamo salió a defender la gestión del instituto y aseguró que los pagos a prestadores se mantienen. Atribuyó la situación al envejecimiento poblacional y al impacto de las moratorias previsionales.
Buenos Aires, 20 de mayo de 2026. El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, reconoció que el organismo atraviesa dificultades económicas, pero rechazó de plano hablar de colapso o crisis profunda. En diálogo con el programa Infobae a las Nueve, el funcionario ofreció su diagnóstico sobre la situación financiera del instituto y defendió las decisiones de la gestión actual.
«El instituto no está en una crisis profunda, no está en un colapso. Está en este estrés, como yo le llamo financiero, pero en base a eso nosotros estamos ordenando el instituto», afirmó Leguízamo con énfasis.
Un presupuesto que no depende del recorte nacional
El titular del PAMI aclaró que las finanzas del organismo no están atadas al ajuste que el Gobierno nacional aplica al sistema de salud en general. Explicó que, por la ley de creación del instituto, su presupuesto se financia con aportes y contribuciones de activos y pasivos, lo que lo hace independiente del Ministerio de Salud.
Sin embargo, reconoció que los aportes del Tesoro nacional registran demoras. «Por ahí tenemos algún atraso de quince días, te diría que más o menos es el promedio», precisó, aunque aclaró que esta situación no es nueva y que la asistencia del Estado al PAMI tiene antecedentes en gestiones anteriores.
El peso del envejecimiento y las moratorias
El funcionario identificó dos factores estructurales que presionan sobre las cuentas del organismo. El primero es demográfico: la expectativa de vida de los afiliados pasó de diez años al momento de la creación del instituto, en 1971, a casi treinta años en la actualidad. «La gente vive más y por suerte vive más, porque eso es logro de la medicina. Pero eso lleva a un reordenamiento del sistema, a mayores gastos en enfermedades crónicas, en medicamentos, y eso obviamente al instituto le impacta en forma directa», señaló.
El segundo factor son las moratorias previsionales: el PAMI recibió dos millones de personas que no realizaron los aportes correspondientes y a quienes debe brindar cobertura completa, con contribuciones significativamente menores a las del resto de los afiliados.
Los pagos a prestadores
Frente a los reclamos viralizados de odontólogos y otros prestadores por supuestos atrasos en los pagos, Leguízamo fue categórico: «El único que realmente hoy alguien, y sobre todo un profesional, un médico, tiene una certeza de que va a cobrar es el pago del PAMI». Aclaró además que la modalidad de pago no se modificó: las prestaciones se abonan con 60 días de diferimiento, una práctica que, según afirmó, lleva décadas en el instituto.
Auditorías y baja de prestadores
El director ejecutivo también destacó las medidas de control implementadas desde que asumió la gestión actual. Desde entonces, se dieron de baja 1.500 prestadores por irregularidades detectadas en auditorías: prestaciones no realizadas, sobrefacturación y otros desvíos. «Estamos haciendo ruido por eso, pero creemos que es lo que nos corresponde», afirmó.
Por último, Leguízamo resaltó que el PAMI cubre el cien por ciento de toda la oncología de sus afiliados, lo que representa la mitad de todos los tratamientos oncológicos del país.



