San Miguel de Tucumán – La producción de café en Tucumán dio un paso clave hacia su consolidación como nueva economía regional. El vicepresidente del IDEP, Juan Casañas, confirmó que el café local fue evaluado por la empresa Café Cabrales con resultados altamente positivos, lo que abre la puerta a futuras oportunidades comerciales e industriales.
La novedad se conoció en el programa Tucumán con Todo, donde Casañas detalló que el producto tucumano fue calificado como “café de especialidad”, una categoría de alto valor en el mercado internacional. “Dedito bien alto. Encontraron café de especialidad, ahora hay que trabajarlo”, resumió el funcionario al describir el resultado de las pruebas realizadas en Buenos Aires.
El avance se enmarca en una estrategia provincial que busca diversificar la matriz productiva. En ese sentido, Casañas explicó que el desarrollo del café cuenta con el respaldo del gobierno provincial, encabezado por Osvaldo Jaldo, y del Ministerio de Economía local, con Daniel Abad.
Actualmente, Argentina depende casi en su totalidad de la importación de café, principalmente desde países como Brasil, Vietnam y Colombia. Según datos mencionados en la entrevista, el consumo interno ronda 1 kilo por habitante al año, lo que implica cerca de 50 millones de kilos anuales. Esto representa una importante salida de divisas que podría reducirse si se consolida la producción local.
En ese contexto, el desarrollo del café tucumano aparece como una oportunidad estratégica. Casañas señaló que la provincia tiene condiciones para cultivar entre 9.000 y 10.000 hectáreas, lo que permitiría abastecer parte del mercado interno y generar empleo en distintas etapas de la cadena productiva.
El funcionario también destacó que el café es una actividad con fuerte impacto laboral a nivel global. “En el mundo hay 125 millones de personas que trabajan en este cultivo”, afirmó, al tiempo que subrayó que, a diferencia de otros países con alta mecanización, el modelo productivo local podría generar mano de obra intensiva, especialmente en cosecha y poscosecha.
Uno de los principales desafíos que se abre ahora es el proceso de “beneficio”, es decir, el tratamiento del grano tras la cosecha para mejorar su calidad y valor comercial. Según explicó, este paso será determinante para posicionar el café tucumano en mercados exigentes.
Además, el desarrollo de esta actividad no solo involucra a productores, sino también a otros eslabones como catadores, baristas y especialistas en calidad, lo que amplía el impacto económico del sector.
El proyecto cuenta con el acompañamiento de instituciones técnicas y científicas como el INTA, el INTI, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y la Fundación Miguel Lillo, en el marco de una articulación público-privada que busca consolidar esta nueva producción.
Con los primeros resultados positivos sobre la mesa, Tucumán comienza a posicionarse como un actor emergente en un mercado históricamente dominado por países tropicales. El desafío, ahora, será transformar ese potencial en una cadena productiva sostenida y competitiva.




