El Pentágono publicó una primera tanda de archivos desclasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados. Hay videos, fotos, reportes militares, documentos del FBI y registros históricos, pero hasta ahora no hay una confirmación oficial de vida extraterrestre.
Washington, 8 de mayo de 2026. Estados Unidos volvió a poner bajo la lupa uno de los temas que más intriga genera en el mundo: los llamados “archivos OVNI”. El Pentágono inició la publicación de documentos, imágenes y videos vinculados a Fenómenos Anómalos No Identificados, conocidos por sus siglas en inglés como UAP, en una nueva etapa de desclasificación impulsada por el gobierno de Donald Trump.
La primera tanda de material incluye archivos del FBI, reportes del Departamento de Defensa, registros de la NASA, cables del Departamento de Estado y testimonios de testigos. Según medios estadounidenses, el paquete inicial reúne más de 160 archivos, con fotografías, videos y documentos que recorren distintos episodios registrados durante décadas.
El eje de la publicación es fuerte: el gobierno estadounidense busca mostrar al público documentos que durante años estuvieron reservados o parcialmente ocultos. Sin embargo, el dato central es clave: los archivos no prueban la existencia de vida extraterrestre ni confirman tecnología alienígena recuperada por Estados Unidos.
Entre los registros difundidos aparecen reportes de objetos luminosos, presuntos desplazamientos extraños en el cielo, imágenes captadas por sensores militares y testimonios de pilotos o personal vinculado a agencias federales. Algunos documentos mencionan episodios ocurridos en zonas como Medio Oriente, el Mediterráneo, Asia, América del Norte y registros históricos asociados a misiones espaciales.
Uno de los puntos más llamativos es que parte del material sigue siendo clasificado como “casos no resueltos”. Esto no significa necesariamente que sean naves extraterrestres, sino que las autoridades no pudieron determinar con certeza qué se observó, muchas veces por falta de datos, calidad limitada de las imágenes o ausencia de información técnica suficiente.
El propio comunicado oficial remarcó que muchos materiales fueron revisados por razones de seguridad, pero todavía no fueron analizados completamente para resolver las anomalías. En ese marco, el gobierno estadounidense anticipó que habrá nuevas publicaciones de manera progresiva.
La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios, conocida como AARO, ya había advertido en informes anteriores que muchos avistamientos terminan explicándose como globos, aves, drones, satélites, fenómenos naturales o errores de interpretación de sensores. Aun así, una parte de los reportes queda pendiente de resolución.
La apertura de estos archivos ocurre en medio de una creciente presión pública y política en Estados Unidos para conocer qué información guarda el gobierno sobre los OVNI. Durante años, exfuncionarios, legisladores, investigadores y grupos civiles reclamaron mayor transparencia sobre los registros militares y de inteligencia.
En paralelo, los Archivos Nacionales de Estados Unidos también mantienen una colección específica de documentos vinculados a OVNI y UAP, con material histórico como el Proyecto Blue Book, el programa de la Fuerza Aérea que investigó avistamientos hasta 1969.
La novedad vuelve a encender el debate global: ¿hay algo más detrás de estos archivos o se trata de fenómenos mal interpretados? Por ahora, la respuesta oficial se mantiene en un punto intermedio: hay material que aún no pudo ser explicado, pero no existe una prueba concluyente de origen extraterrestre.
“Estos archivos, ocultos detrás de clasificaciones, alimentaron durante mucho tiempo una especulación justificada; ahora es momento de que la gente los vea por sí misma”, expresó el secretario Pete Hegseth, según el comunicado oficial difundido por el gobierno estadounidense.



