Un control de rutina del Operativo Lapacho sobre la Ruta 157 derivó en uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en Tucumán. Hay un detenido y la Justicia Federal investiga la ruta que siguió la droga, que habría ingresado al país por vía aérea clandestina.
Lo que empezó como un control vehicular de rutina terminó convertido en el segundo mayor decomiso de cocaína en la historia de Tucumán. Efectivos de Gendarmería Nacional, en el marco del Operativo Lapacho, interceptaron sobre la Ruta Nacional 157, a la altura de la localidad de Río Seco, una camioneta Toyota Hilux que transportaba aproximadamente 470 kilogramos de cocaína. Hay un detenido y la investigación avanza para desmantelar la organización detrás del cargamento.
El hallazgo que sorprendió a los investigadores
La droga era transportada en la caja de la camioneta prácticamente a la vista, sin mecanismos sofisticados de ocultamiento. Ese detalle llamó la atención de los propios investigadores y reforzó la hipótesis de que las organizaciones criminales que operan en la región actúan con un nivel de confianza que preocupa a las fuerzas de seguridad.
Según las primeras actuaciones judiciales, el vehículo había partido desde Famaillá y tenía como destino la localidad de Atahona, en el sur de la provincia.
Uno de los datos más alarmantes del procedimiento es que el secuestro se produjo durante un control habitual, sin que mediara ninguna investigación previa ni tareas de inteligencia específicas. Para las autoridades, esa circunstancia expone la magnitud del movimiento de drogas en la región y la capacidad operativa de las redes narco que utilizan el norte argentino como corredor estratégico.
La ruta de la droga: vuelos clandestinos y el NOA como corredor
Las primeras pericias confirmaron que el cargamento habría ingresado al país mediante un vuelo clandestino, una modalidad que la Justicia Federal viene advirtiendo en distintas investigaciones recientes. La hipótesis que maneja el expediente es que la droga aterrizó en Catamarca y desde allí fue transportada por tierra hasta el punto donde fue interceptada.
En ese contexto, los investigadores sospechan que sectores del oeste tucumano estarían siendo utilizados como zonas de descarga, acopio y distribución, en el marco de un desplazamiento de las rutas narco hacia el NOA. También trascendió que el cargamento tendría vínculos con personas con antecedentes en Famaillá, lo que refuerza las sospechas sobre el rol de esa localidad dentro de la logística del narcotráfico regional.
Un golpe histórico con cifras millonarias
El decomiso se ubica como el segundo más importante en la historia de Tucumán, solo superado por el operativo realizado en noviembre de 2023 en Burruyacu, cuando fuerzas federales incautaron cerca de 500 kilos ocultos en una tolva.
En cuanto al valor del cargamento, se estima que en el mercado local podría alcanzar cifras millonarias, pero si hubiera llegado a Buenos Aires, su cotización habría trepado hasta los U$S 5.000.000.
La investigación está en manos de la Justicia Federal y se espera que en las próximas horas se conozcan más detalles sobre la organización detrás del transporte.



