El informe preliminar encontró dos rastros hemáticos bajo las uñas de la adolescente de 14 años. Si el ADN de Osvaldo Fassetta coincide con uno de ellos, podría ser imputado como partícipe necesario del femicidio, con una pena similar a la del autor principal.
Córdoba, 5 de junio de 2026. La investigación por el femicidio de Agostina Vega acumula evidencia que apunta a que la adolescente de 14 años no fue atacada en soledad: el informe preliminar de la autopsia, ya en manos de la Justicia de Córdoba, determinó la presencia de dos rastros hemáticos bajo las uñas de la víctima, lo que indica que intentó defenderse de, al menos, dos personas.
La causa ya tiene dos detenidos. El principal imputado es Claudio Barrelier, señalado como autor del crimen. El segundo de 47 años, es uno de los inquilinos de la vivienda del barrio Cofico donde ocurrió el hecho, arrestado el jueves por encubrimiento. Pero su situación procesal podría agravarse de manera significativa.
El ADN, la prueba que puede cambiar todo
Si uno de los rastros hallados bajo las uñas de Agostina coincide con el perfil genético de Fassetta, la Justicia estaría en condiciones de imputarlo como partícipe necesario del femicidio, lo que implica una pena igual o similar a la que le correspondería a Barrelier en carácter de autor.
La autopsia también estableció que la adolescente murió por asfixia mecánica y que hay indicios de abuso sexual, aunque los especialistas aclararon que se requieren estudios complementarios para confirmar ese extremo. Los peritajes continúan.
Las contradicciones que lo hundieron
El implicado había intentado sostener un relato ante los medios y ante la Justicia, pero el fiscal Raúl Garzón ordenó su captura por las graves inconsistencias entre sus tres declaraciones ante la Fiscalía de Instrucción.
Según su versión, había visto a Barrelier a las 21 del sábado 23 de mayo —horas antes de que Agostina llegara a la casa— y terminó su jornada laboral cerca de las 5 del domingo. Dijo que ese mismo día acompañó a Melisa Heredia, la madre de la adolescente, a recorrer el barrio Juan Pablo II y que a las 8:30 radicaron la denuncia por desaparición en una comisaría. Después, según él, se retiró a la vivienda.
Lo que no pudo explicar con coherencia fue lo que siguió: reconoció que al mediodía del domingo compartió una cerveza en su cuarto con Matías, otro inquilino de Barrelier, y que al volver a la casa encontró un detalle que no pasó inadvertido para la investigación: alguien había reemplazado su colcha oscura por una «color crema».
La Policía de Córdoba encontró un rastro hemático en una frazada de su habitación y comprobó que esa tela había sido lavada con agua oxigenada.
Un hombre que hizo todo por entorpecer la búsqueda
Más allá de los rastros físicos, la conducta de Fassetta antes y después del crimen es parte central del expediente. El hombre abandonó la vivienda sin mediar palabra el domingo 24 de mayo, cuando la desaparición de Agostina ya era pública. También llegó a recomendarle a la madre de la adolescente que no contactara al padre de la niña.
La Justicia evalúa si puede ubicarlo directamente en la escena donde Barrelier habría desmembrado el cuerpo de Agostina antes de trasladarlo a un descampado en el barrio Ampliación Ferreyra, donde fue hallado una semana después de su desaparición.
Secreto de sumario y más medidas judiciales
La Fiscalía de Instrucción 13 de Córdoba decretó el secreto de sumario por diez días a partir del 3 de junio, en función de las nuevas medidas de investigación en curso. Además, la fiscalía solicitó la acumulación de una causa por privación ilegítima de la libertad contra Barrelier del año 2025, en la que recuperó la libertad tras permanecer veinte días detenido.
La investigación sigue abierta. La Justicia no descarta que puedan sumarse más imputados.




