Néstor Marcelo Lamboglia dejó la conducción del ENRGE en medio de una fuerte interna en el directorio. Las disputas por salarios, contratos y el ritmo de la fusión entre el ENRE y el Enargas detonaron su salida.
El sector energético amaneció con una noticia que generó sorpresa y desconcierto: Néstor Marcelo Lamboglia renunció este lunes a la presidencia del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE), el organismo creado por el Gobierno de Javier Milei para fusionar bajo una misma conducción al histórico ENRE y al Enargas. La salida se produce a menos de un mes de que el decreto 318/2026, firmado por el presidente y el ministro de Economía Luis Caputo, lo designara al frente del nuevo ente con un mandato de cinco años.
Lamboglia comunicó su decisión durante la mañana al resto de los integrantes del directorio y la formalizó a través de un memo enviado por el sistema oficial GEDO. En su lugar asumirá de manera interina el vicepresidente Vicente Serra, según establece el propio decreto de creación del organismo para los casos de ausencia o impedimento del titular.
Una interna que venía acumulándose
Según pudo reconstruirse a partir de fuentes del sector, las diferencias en el seno del directorio giraron principalmente en torno a dos cuestiones que hacen al corazón de la fusión.
El primer punto de conflicto fue la brecha salarial. Al integrar las plantas del Enargas y del ENRE en un único organismo, el nuevo ente heredó una desigualdad histórica: en promedio, el personal del Enargas cobra alrededor de un 30% más que el del ENRE. Mientras Lamboglia habría impulsado una equiparación generalizada, otros integrantes del directorio proponían aumentos selectivos y programas de retiro voluntario.
El segundo frente de tensión fue el ritmo y la forma de la fusión misma. El 8 de abril pasado, Lamboglia había pedido en una reunión interna congelar todas las renovaciones contractuales hasta que el ENRGE estuviera formalmente constituido. Sin embargo, el vocal Marcelo Nachón —hasta mayo interventor del Enargas— avanzó de todas formas y renovó por seis meses 73 contratos del Enargas cuyos vencimientos operaban a fines de junio. Además, Nachón había promovido el pasaje de planta transitoria a permanente de una integrante del cuerpo asesor del ex interventor Carlos Casares, otro punto de choque con la conducción.
La tensión alcanzó su momento más crítico durante la última reunión destinada a aprobar los cuadros tarifarios de junio, cuando la ausencia de uno de los directores terminó de profundizar el deterioro de la relación interna.
Un organismo que nació de la Ley Bases
El ENRGE fue creado mediante el decreto 452/2025, como parte del proceso de desregulación y simplificación del Estado impulsado por el Gobierno nacional en el marco de la Ley Bases. Su objetivo es unificar bajo una sola estructura los marcos regulatorios del gas natural y la electricidad, que hasta ahora operaban en forma separada. Lamboglia había llegado al ENRE en julio de 2025 como interventor, antes de ser designado al frente del nuevo ente fusionado.
Desde el Gobierno se apresuraron a aclarar que «el organismo y su directorio funcionan normalmente». La Secretaría de Energía, conducida por María Tettamenti, deberá ahora iniciar un nuevo proceso de selección por concurso para cubrir la presidencia del ENRGE. Hasta tanto se concrete ese nombramiento, Serra quedará a cargo del directorio con facultades para convocar reuniones y tomar decisiones.



