El presidente de Estados Unidos aseguró que Teherán atraviesa un “estado de colapso” y afirmó que busca reabrir el estrecho de Ormuz, mientras Washington analiza una propuesta iraní que, por ahora, no incluye el tema nuclear en la negociación.
Washington, 28 de abril de 2026. Donald Trump aseguró este martes que Irán le pidió a Estados Unidos reabrir el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta para el comercio energético mundial. Lo hizo a través de una publicación en Truth Social, donde sostuvo que el régimen iraní atraviesa un “estado de colapso” y que intenta resolver su interna de poder en medio de la creciente tensión regional.
La afirmación del mandatario estadounidense se conoció mientras la Casa Blanca confirmó que existe una discusión interna sobre una nueva propuesta iraní. La vocera Karoline Leavitt indicó que Trump analizó el planteo con su equipo de seguridad nacional, aunque evitó anticipar una definición oficial. Según Reuters, las líneas rojas de Washington siguen siendo la reapertura del paso marítimo y el tratamiento del programa nuclear iraní desde el inicio de cualquier entendimiento.
De acuerdo con funcionarios y fuentes citadas por Reuters, Trump no quedó conforme con la oferta enviada por Teherán porque el esquema iraní propone dejar para una etapa posterior la discusión sobre el enriquecimiento de uranio. En paralelo, Pakistán continúa con gestiones de mediación, aunque las chances de una negociación presencial se enfriaron después de que Trump cancelara el viaje de sus enviados a Islamabad. El canciller iraní, Abbas Araghchi, pasó por Pakistán y Omán antes de viajar a Rusia, donde recibió respaldo político de Vladimir Putin.
Desde Teherán, el tono también se endureció. El vice ministro de Defensa iraní, Reza Talaei-Nik, afirmó que Estados Unidos ya no está en condiciones de “dictar” políticas a otras naciones, en una señal de que el clima diplomático sigue lejos de una salida definitiva pese a los contactos indirectos abiertos en los últimos días.
La disputa tiene impacto directo sobre el mercado global. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por allí suele pasar alrededor de un quinto del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo. En ese contexto, el precio del crudo volvió a dispararse: el Brent trepó hasta 111,60 dólares por barril y el WTI superó los 100 dólares, en medio de una operatoria atravesada por la incertidumbre bélica y diplomática.
A esa presión se sumó otro dato de alto impacto: Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP y de la OPEP+ a partir del 1 de mayo, una decisión que reconfigura el tablero petrolero en plena crisis regional. La novedad moderó parte de la suba del crudo, pero no despejó la preocupación de fondo: el mercado sigue mirando a Ormuz como el punto más delicado de la tensión entre Washington y Teherán.
Por ahora, el dato central sigue siendo político: la frase de Trump volvió a elevar la presión sobre Irán, pero no hubo confirmación independiente sobre cómo Teherán habría transmitido ese supuesto pedido a Washington. Mientras tanto, la negociación permanece abierta, el lenguaje entre las partes se endurece y la crisis en Medio Oriente continúa condicionando la economía global




