Los abogados del padre de la víctima revelaron que durante los primeros días del caso la fiscalía puso el foco en una persona mencionada por la madre de la adolescente, lo que habría retrasado la detención de Claudio Barrelier, hoy único imputado por el crimen.
Una nueva revelación sacudió la causa por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en el sur de la capital cordobesa, el pasado 30 de mayo. El padre de la víctima, Gabriel Vega, acompañado por sus abogados Fernanda Alaniz y Gino Torreani, brindó una conferencia de prensa en la que reconstruyó los pasos iniciales de la investigación y expuso uno de los puntos más críticos del expediente: durante los primeros días, la pesquisa no apuntó a Claudio Barrelier —hoy único detenido e imputado por femicidio—, sino a una persona identificada solo con el nombre «Franco».
Quién era «Franco» y por qué frenó la investigación
Según explicaron los letrados, a partir de la denuncia de la madre de Agostina, Melisa Heredia, las autoridades comenzaron a buscar a este individuo bajo la hipótesis de que la menor podría estar con él. El propio Barrelier había alimentado esa pista al decirle a la familia que había visto a la joven subirse a un Volkswagen Gol rojo en compañía de ese tal Franco. Sin embargo, la madre lo desmintió de inmediato: ese joven, al momento exacto de la desaparición de Agostina —la noche del sábado 23 de mayo—, ya se encontraba detenido, por lo que era materialmente imposible que hubiera estado con ella.
El fiscal Raúl Garzón también confirmó posteriormente que el auto rojo del que habló Barrelier nunca existió.
«Hasta el martes a la mañana no se hacía foco en él como sospechoso. El foco estuvo puesto en una persona llamada Franco, que mencionó la madre», señalaron los abogados de la querella.
El giro que llegó tarde
Torreani precisó que recién el martes —dos días después de la desaparición— la madre amplió su denuncia y reveló que había intercambiado mensajes con Barrelier la misma noche en que desapareció Agostina. Fue en ese momento cuando la fiscalía solicitó su detención y ordenó allanamientos.
«El mismo martes fue que nosotros pedimos detención y pedimos allanamientos también. Eso se dio, sucedió y lo tuvimos preso ese día», destacaron. Pero la querella fue contundente en su crítica: «Ya era tarde, porque no se brindaron los datos. Si al primer momento nos hubiesen dicho todo, hoy quizás la historia sería otra».
El padre cree que Barrelier no actuó solo
Gabriel Vega, que es expolicía y participó activamente en la búsqueda de su hija, sostuvo que el imputado no actuó en solitario. «Las personas que vivían en esa casa también son responsables. ¿Por qué están libres todavía? Eso hay que preguntárselo a la justicia», apuntó. Y fue más allá: «Esta persona no actuó sola y yo la voy a encontrar a esa persona».
A pesar de las críticas, el padre respaldó la gestión del fiscal Garzón. «Nos sentimos respaldados por el fiscal Garzón. Él me dijo: ‘Yo la voy a encontrar a tu hija’. Y la encontró», subrayó.
El femicida y el caso
Barrelier, de 33 años, era expareja de Melisa Heredia y mantenía un vínculo de amistad con ella. Las cámaras de seguridad del barrio Cofico registraron a Agostina ingresando al domicilio del hombre la noche del sábado 23 de mayo, alrededor de las 22.30. Fue la última vez que la vieron con vida. El imputado, trabajador de la Municipalidad de Córdoba, fue quien pagó el remís que trasladó a la menor hasta metros de su casa. Posteriormente, una cámara de domo policial lo captó ingresando a un descampado de Ampliación Ferreyra el lunes 25 a las 11.45, con un tacho y bolsas que cargó en un Ford Ka negro que le había prestado una expareja. Allí fue hallado el cuerpo de Agostina días después.
La querella también pidió en la conferencia que se respete la memoria de la adolescente y se evite la difusión de versiones sobre su vida privada. «Dejemos de hablar de la intimidad de Agostina. Eso no la define a ella», insistió la abogada Alaniz. «Es una víctima», remarcó, advirtiendo que cierto tratamiento mediático contribuye a su revictimización.
La causa sigue abierta. La fiscalía no descarta la existencia de cómplices y aguarda los resultados finales de la autopsia.



