Dos sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte del país el miércoles y arrasaron edificios en La Guaira y Caracas. Equipos de rescate de 16 países trabajan contra el reloj entre los escombros, mientras la cifra de víctimas continúa en aumento.
El número de muertos por el doble terremoto que devastó el centro-norte de Venezuela ascendió a al menos 920, según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en el balance oficial más reciente. Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles dejaron un panorama de devastación, con decenas de edificios colapsados, especialmente en La Guaira, la población costera vecina a la capital donde se concentra la mayor cantidad de víctimas.
Los dos movimientos telúricos se produjeron con apenas un minuto de diferencia la noche del miércoles, en el estado de Yaracuy, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. Son los sismos más fuertes registrados en Venezuela en más de un siglo. El balance oficial reporta también 3.360 heridos y un saldo de daños materiales que las autoridades estiman en 1.423 infraestructuras afectadas, entre ellas 383 edificios, 13 hospitales y 25 centros comerciales.
Más de 50.000 desaparecidos y una carrera contra el tiempo
La cifra más dramática proviene de los organismos internacionales. El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, estimó que más de 50.000 personas permanecen desaparecidas bajo los escombros, y advirtió que el número de fallecidos «aumentará considerablemente». La situación es *»simplemente devastadora»*, declaró el funcionario, también secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU.
En La Guaira, la zona más castigada, las escenas son desesperantes. El jefe del contingente de rescatistas chilenos, Nadiomar Polanco, reconoció que hay «pocas probabilidades de encontrar a personas con vida» en los complejos de edificios totalmente colapsados, y que los esfuerzos se concentran ya en recuperar cuerpos. Muchos vecinos denuncian la falta de maquinaria y de presencia estatal, y excavan entre las ruinas con sus propias manos buscando a sus familiares.
La ayuda de Argentina
El Gobierno argentino activó una respuesta humanitaria hacia Venezuela por orden del presidente Javier Milei, con la coordinación a cargo de la Jefatura de Gabinete y la participación de las carteras de Relaciones Exteriores, Seguridad, Salud y Defensa. El vocero presidencial, Adrián Ravier, detalló que el país puso a disposición médicos emergentólogos con equipamiento completo, medicamentos, enfermeros, auxiliares y una ambulancia.
En el plano logístico, Argentina dispuso un avión Embraer de 40 plazas, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina y una aeronave de Aerolíneas Argentinas para el traslado de personal y materiales. También se enviaron dos plantas potabilizadoras de agua con 16 operadores del Ejército, expertos en estructuras colapsadas, drones con operadores y cuatro brigadas del Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate (USAR), con apoyo de personal militar especializado en catástrofes y binomios caninos de la Armada y el Ejército. La asistencia se completa con 134 carpas, 48 kits de cocina, colchones, camillas y equipos de aire acondicionado para las familias damnificadas.
El despliegue se produce en un contexto diplomático complejo: Argentina no cuenta con representación consular activa en Venezuela desde agosto de 2024. El canciller Pablo Quirno se comunicó con su par venezolano, Yván Gil, para expresar la solidaridad del país y coordinar la asistencia. Entre los argentinos afectados figura el futbolista Lucas Trejo, del Club Sport Marítimo de La Guaira, que difundió un pedido de ayuda en redes sociales tras quedar desaparecida su familia luego del derrumbe del edificio donde residía.
Despliegue internacional de rescatistas
La respuesta internacional se intensificó. La ONU anunció el despliegue de equipos de rescate de al menos 17 países, con más de 1.600 rescatistas urbanos cualificados y más de 100 perros de rescate. Brigadas de Suiza, Estados Unidos, Italia, Colombia, El Salvador, México y Chile ya operan en territorio venezolano, mientras llegan contingentes de España, Francia, Catar, Alemania, Jordania, Reino Unido, Ecuador y Países Bajos.
Estados Unidos, además, suspendió por cuatro meses parte de sus sanciones económicas contra Venezuela para facilitar las operaciones de socorro, según una autorización del Departamento del Tesoro vigente hasta el 23 de octubre.
Servicios colapsados y emergencia humanitaria
El principal aeropuerto del país, el Simón Bolívar de Maiquetía, resultó dañado y permanece cerrado, lo que dificulta la llegada de ayuda. En Caracas, miles de personas pasaron la noche a la intemperie por temor a las réplicas: se han registrado más de 300 desde los sismos principales. Algunas zonas quedaron sin electricidad ni telefonía móvil, el metro fue suspendido y se cortó el suministro de gas. Las clases quedaron canceladas, ya que las escuelas se utilizan como refugios y centros de acopio.
La Organización Internacional para las Migraciones estimó que hasta 6,76 millones de personas podrían haber resultado afectadas por la catástrofe, incluidos cerca de dos millones de habitantes de Caracas, aunque se trata de una evaluación preliminar.



