El presidente estadounidense dijo que analiza “seriamente” convertir a Venezuela en el estado número 51. La presidenta encargada venezolana rechazó la posibilidad desde La Haya y defendió la soberanía de su país.
La Haya, 11 de mayo de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el escenario internacional al dejar trascender que analiza “seriamente” la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51 de la Unión. La frase fue difundida tras una conversación telefónica con el periodista de Fox News John Roberts y generó una rápida reacción del gobierno venezolano.
La respuesta llegó desde La Haya, donde Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, participaba de audiencias ante la Corte Internacional de Justicia por el conflicto territorial con Guyana en torno al Esequibo, una región rica en recursos naturales y estratégicamente clave para ambos países.
Rodríguez rechazó de forma contundente cualquier escenario de anexión y sostuvo que Venezuela no aceptaría perder su independencia. “Seguiremos defendiendo nuestra integridad, nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestra historia”, afirmó ante periodistas. En la misma línea, remarcó que el país “no es una colonia, sino un país libre”.
El comentario de Trump se suma a una serie de declaraciones que alimentan la tensión diplomática en la región. Según lo informado por medios internacionales, el mandatario estadounidense habría vinculado la idea con el potencial petrolero venezolano y con la nueva etapa de relaciones entre Washington y Caracas.
Venezuela, por su parte, atraviesa un momento político de alta sensibilidad. Rodríguez asumió como presidenta encargada tras la salida de Nicolás Maduro del poder y mantiene una agenda marcada por la disputa territorial con Guyana, el debate por el Esequibo y el vínculo económico con Estados Unidos.
El conflicto con Guyana volvió a ocupar el centro de la escena internacional porque la Corte Internacional de Justicia analiza el histórico reclamo sobre el Esequibo, una zona de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados que Guyana administra actualmente y que Venezuela reclama como propia desde hace décadas.



